Demna presenta su primera colección para Gucci con una propuesta provocadora que desafía los límites del buen gusto
Arte y Cultura

Demna presenta su primera colección para Gucci con una propuesta provocadora que desafía los límites del buen gusto

El diseñador georgiano Demna Gvasalia debutó en Gucci con su desfile Primavera, una colección que rompe con las expectativas y abraza lo considerado hortera, lo ajustado y lo excesivo para cuestionar los códigos establecidos de la moda. La presentación, realizada en un escenario que reproducía esculturas de la Galería de los Uffizi, marca el inicio de su misión de reactivar las ventas de la firma italiana, cuya caída ha afectado al grupo Kering durante los últimos tres años.

ARTE Y CULTURA27 FEB 2026

Demna Gvasalia presentó su primer desfile para Gucci, titulado Primavera en referencia a Botticelli, en un escenario que reproducía a escala real algunas de las esculturas de la Galería de los Uffizi, según El País. El diseñador georgiano, conocido por su trabajo en Balenciaga, asumió la dirección creativa de la firma italiana el año pasado con el encargo de reactivar las ventas de Gucci, cuya caída en los últimos tres años ha afectado las bases de Kering, el grupo al que pertenece junto a Yves Saint Laurent, Balenciaga y Bottega Veneta.

La colección marca un giro radical respecto a lo que se esperaba del diseñador. Según El País, quienes esperaban hombreras y siluetas holgadas características de su trabajo en Balenciaga se vieron decepcionados. En su lugar, Demna presentó prendas extremadamente ajustadas y cortas, leggings negros con tacones combinados con tops blancos, pantalones de cintura muy baja y camisetas masculinas ceñidas al cuerpo. La propuesta abraza deliberadamente lo que muchos consideran mal gusto: lo hortera, lo extremo, lo excesivo.

El desfile presentó modelos con rostros bellos según el canon pero excesivamente maquillados, y cuerpos que se contoneaban o exhibían su musculatura con descaro, según la fuente. Esta estética contrasta con los modelos de rostros singulares que caminaban rápido y con cierta ira en sus desfiles anteriores para Balenciaga. El País señala que ver convivir todo esto en una pasarela, cruzando ciertas líneas rojas respecto a lo hortera, lo extremo o lo excesivo, no solo es refrescante sino necesario en una industria cada vez más homogénea y tediosa.

Demna adelantó en una carta en primera persona que Gucci no es una maison parisina con su fundador carismático y su legado, sino una megamarca que nació produciendo accesorios y que con el tiempo fue ocupada por diseñadores con identidades muy diversas como Tom Ford, Frida Giannini y Alessandro Michele, según El País. La firma italiana es tan influyente que su caída de ventas hace tambalear las bases de Kering.

El diseñador georgiano posee la capacidad excepcional de crear una estructura del vestir que trasciende a la propia marca, según la fuente. En Balenciaga convirtió a la firma en una marca que la gente vestía sin saberlo, con gafas estrechas, zapatillas sobredimensionadas y abrigos oversize de hombros armados. Esta cualidad la comparten pocos diseñadores como Tom Ford y Alessandro Michele, quienes convirtieron a Gucci en una marca superventas que batió récords de facturación y de influencia en el cambio de siglo y hace poco menos de una década, respectivamente.

Demna creció en Georgia, un país ajeno al consumo de moda occidental, lo que le permite detectar y conceptualizar los arquetipos sociales y cómo se visten desde una perspectiva externa, según El País. En Balenciaga trabajó con oficinistas hastiados, jóvenes fans del techno y personajes aparentemente anodinos. En Gucci, esa idea de vestir a la persona para convertirla en personaje tiene un sentido más crucial porque la firma es para todo el mundo literalmente.

Según El País, Gucci es del hortera que vive en el gimnasio, de la joven que hace cola en la discoteca y del portero que le prohíbe la entrada, del metrosexual que empezó a cuidarse hace veinte años, de la burguesa milanesa que se viste de más para ir al supermercado y de la pija que tiene un gusto natural. Es de la mujer que ve en la ropa una herramienta de seducción y no olvida a Tom Ford, y de la que la utiliza para expresar un complejo mundo interior y se sentía cómoda con Alessandro Michele. Todos compran Gucci: los horteras, los maximalistas, los logomaniacos y los que van de serios y respetables.

La colección incluye prendas sin costuras que actúan como una segunda piel y piezas brillantes creadas de forma minuciosa y artesanal, tejidos que se adaptan al cuerpo o vuelan ligeros, según la fuente. Lo interesante es que ni la técnica ni la materia prima está al servicio de lo establecido, de prendas bonitas o meramente bien hechas, sino de diseños que normalmente no son prodigios de la técnica ni tienen esas calidades.

El País señala que el único motivo para fruncir el ceño debería ser la apología del culto al cuerpo que el desfile envía como mensaje implícito, promoviendo un arquetipo social del pasado que se creía superado, con modelos quizá demasiado delgados. Tratándose de Demna, podría ser mera provocación o incluso una crítica a ciertos hábitos del sistema, algo que habrá que ver en sucesivos desfiles.

Demna llama a su propuesta guccicidad, refiriéndose a ese aura indefinible que caracteriza a la marca. Tras dos aproximaciones en formato video y fotográfico lanzadas en los últimos meses, el desfile Primavera representa su primera presentación completa al frente de la firma italiana. La pasarela fue transmitida en vivo el viernes 27 de febrero a las 10:00 hora de Chile, según La Tercera.

La firma florentina fue establecida en 1921 por Guccio Gucci, según La Tercera. Recientemente fue utilizada en la alfombra roja del Festival de Viña del Mar por Karla Ochoa, quien llevó un icónico sastrero de la era Tom Ford. La casa ha sabido mantener relevancia hasta hoy, a veces amada, a veces odiada, pero siempre en el centro de la conversación de la moda global.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE ARTE Y CULTURA
Demna presenta su primera colección para Gucci con una propuesta provocadora que desafía los límites del buen gusto · ColGlobal