La Administración de Donald Trump presentó este viernes una demanda contra la Universidad de Harvard acusándola de violar los derechos civiles de personas judías e israelíes al no abordar manifestaciones de antisemitismo en el campus, según informó el Departamento de Justicia. La acción judicial, presentada en un tribunal federal de Massachusetts, busca congelar subvenciones vigentes y exigir el reembolso de miles de millones de dólares ya pagados a la institución, escalando un enfrentamiento que se prolonga desde hace un año entre el Gobierno y la universidad de élite.
La demanda presentada por el Departamento de Justicia constituye un nuevo capítulo en la batalla entre la Administración Trump y Harvard, perteneciente a la prestigiosa Ivy League. Según el documento judicial, Estados Unidos busca obligar a Harvard a cumplir con la legislación federal de derechos civiles y recuperar miles de millones de dólares en subsidios de los contribuyentes otorgados a una institución que considera discriminatoria hacia estudiantes y profesores judíos, según El País.
La acción legal llega después de que las negociaciones entre ambas partes parecieran haberse estancado, según Cadena SER. Lo que comenzó como una investigación sobre antisemitismo en el campus se convirtió en una disputa total cuando la Administración Trump recortó más de 2.600 millones de dólares en financiación para la investigación, terminó contratos federales e intentó impedir que Harvard acogiera a estudiantes internacionales.
En la prolongada contienda entre la Administración y la universidad, un juez federal dictaminó sobre una demanda anterior que el Gobierno estaba utilizando las acusaciones de antisemitismo como una cortina de humo para recortar la financiación de la universidad, según El País. El magistrado revocó los recortes de financiación en diciembre, calificando el argumento del antisemitismo de cortina de humo, según Cadena SER.
La pugna entre ambas partes había alcanzado un nivel crítico el año pasado, cuando la Administración republicana amenazó a Harvard con retirar sus fondos federales para financiar programas de investigación. El intento de Washington fue bloqueado por un juez, según El País. Ahora, mediante la demanda presentada este viernes, las autoridades de Harvard se ven de nuevo contra las cuerdas, acusadas de no haber abordado manifestaciones de antisemitismo en el campus.
Yugular económicamente a Harvard, la universidad más rica del país pero que depende, como el resto de las universidades privadas, de fondos federales para sus costosos programas de investigación, no es el único objetivo de la Casa Blanca, según El País. Los republicanos han declarado la guerra a una educación superior que consideran liberal en extremo, y que quieren ahormar a su ideología, con exclusión de todo aquello relacionado con criterios de diversidad, equidad e inclusión vigentes en el proceso de admisión de las instituciones como forma de discriminación positiva.
Cualquier institución que Washington considere incurra en intereses antiestadounidenses y anticonservadores está en el punto de mira, según El País. Las entidades, entre las que están las más importantes del país, se han plantado sin embargo ante las exigencias de la Casa Blanca.
Ha habido informes repetidos de que ambas partes están cerca de llegar a un acuerdo, según Cadena SER. El año pasado, la Administración y la universidad estaban a punto de llegar a un acuerdo que habría exigido a Harvard pagar 500 millones de dólares para recuperar el acceso a la financiación federal y poner fin a las investigaciones. Casi un año después, Trump aumentó esa cifra a 1.000 millones de dólares, diciendo que Harvard se ha estado comportando muy mal, según Cadena SER.
Desde que volvió a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha puesto en la mira a las universidades de élite que, a su juicio, están dominadas por la ideología de izquierda y el antisemitismo, congelando miles de millones en subvenciones para la investigación, según El País. El escrutinio reforzado sobre las listas de admisión de alumnos y la ofensiva migratoria, con cancelación de visados, redujo la llegada de estudiantes extranjeros a Estados Unidos en un 20% en agosto.
El supuesto antisemitismo en los campus, en las manifestaciones a favor de Gaza y en demanda de un alto el fuego, fue en su inicio, en octubre de 2023 y sobre todo en la primavera de 2024, con una movilización que recorrió los campus estadounidenses, el señuelo perfecto para emprender el asalto a las universidades y lanzar una ofensiva generalizada contra la libertad de expresión, según El País.
Una campaña que ha dejado muchas víctimas por el camino, como el estudiante de posgrado de origen palestino Mahmud Jalil, que fue el primer detenido en un campus, el de Columbia, por liderar protestas propalestinas, según El País. Justo un año después de ser arrestado y encarcelado durante tres meses en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Jalil sigue luchando ante los tribunales para impedir que se ejecute la orden de deportación que pesa sobre él.
Esta misma semana, Leqaa Kordia, de 33 años, que también participó en manifestaciones cerca del campus de Columbia en contra de la guerra de Gaza, fue puesta en libertad tras permanecer más de un año bajo custodia en un centro de detención de Texas, según El País. Kordia alega que fue detenida por su activismo, mientras las autoridades lo atribuyen a los términos de su visa de estudiante, en teoría vencida.
Como Jalil y Kordia, al menos una veintena de estudiantes extranjeros, sin contar con los expulsados del país y aquellos a los que no se les ha concedido visado para estudiar en Estados Unidos, han sido víctimas del exceso de celo que la Administración republicana muestra siempre con su aliado, Israel, según El País.
En un par de demandas presentadas por la universidad, Harvard afirmó que está siendo penalizada injustamente por negarse a adoptar las opiniones de la Administración, según Cadena SER. La universidad se ha convertido en la diana perfecta y más representativa de la ofensiva de la Casa Blanca para reformar ideológicamente la educación superior en Estados Unidos, según El País.
La demanda del Departamento de Justicia constituye un pretexto para que el Gobierno congele las subvenciones vigentes y exija el reembolso de aquellas ya pagadas, según El País. Con Gaza fuera de foco, enterrada bajo los escombros y también por la supuesta solución de Trump denominada Junta de Paz para Gaza, la ambición de la Casa Blanca con respecto a las universidades va mucho más allá de unas acusaciones de antisemitismo, según El País.