Destapan décadas de abusos en albergues Niños de México: 58 años de violencia contra menores
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Destapan décadas de abusos en albergues Niños de México: 58 años de violencia contra menores

Una investigación de la organización GRACE ha revelado evidencias de abuso sexual, violencia física y psicológica sistemáticos contra niños y adolescentes en los albergues de Niños de México durante más de cinco décadas. La organización, fundada en 1967 por Merlyn y Wanda Beeman, anunció el cese inmediato de sus operaciones tras la publicación del informe el 12 de noviembre.

INTERNACIONAL19 NOV 2025

Los abusos en los albergues Niños de México comenzaron en 1968, apenas un año después de que el matrimonio estadounidense Merlyn y Wanda Beeman fundara la organización con el supuesto objetivo de "satisfacer las necesidades y evangelizar a la gente", según revela un extenso informe de 256 páginas elaborado por la organización Respuesta Piadosa al Abuso en el Entorno Cristiano (GRACE, por sus siglas en inglés).

La investigación detalla cómo esta organización sin fines de lucro, fundada en Misuri, Estados Unidos, acumuló durante décadas denuncias contra al menos 20 exempleados que habrían cometido agresiones sexuales contra los menores bajo su cuidado. El informe también señala un presunto encubrimiento sistemático por parte de sus directivos y la impunidad de la que gozaron los agresores.

Tras la publicación de la investigación, Niños de México anunció el fin de su labor en México "con efecto inmediato" el mismo 12 de noviembre. En su comunicado, la junta directiva no hizo mención a los hallazgos del informe y se limitó a señalar que "innumerables vidas se han visto beneficiadas por esta organización" durante sus 58 años de operación.

Los primeros abusos documentados ocurrieron cuando los Beeman establecieron un centro en San Vicente Chicoloapan, Estado de México, donde albergaron a 25 menores. Según testigos citados en el informe, los niños hablaban abiertamente de los abusos sexuales perpetrados por el matrimonio, quienes establecieron un sistema de privilegios para quienes toleraban las agresiones, otorgándoles mejor ropa y habitaciones privadas.

Un sobreviviente afirmó que los fundadores usaban la religión como herramienta para controlar y manipular a los niños. La sobrepoblación en los hogares era tal que hasta tres niños compartían una cama, según documenta la investigación.

En 1978, tras una serie de denuncias, los Beeman abandonaron México intempestivamente junto con 12 o 13 niños, presionados por las autoridades y por miembros de las iglesias que apoyaban la misión. "La decisión de los Beeman de llevarse a estos niños sugiere un posible intento de mantener el control u ocultar información sobre la situación en México", señala el informe.

Donald y Viola Bader asumieron entonces la dirección ejecutiva de Niños de México. Según un testigo, los nuevos directores culparon a los menores de haber tenido relaciones sexuales con los Beeman y los llamaron "pervertidos del mundo". Wanda Beeman falleció posteriormente, mientras que Merlyn negó las acusaciones y rechazó participar en la investigación de GRACE.

Durante las décadas de 1980 hasta principios de 2000, los abusos sexuales, la violencia física y psicológica se convirtieron en conductas habituales en el resto de casas de la organización. El informe identifica a varios presuntos agresores que asumieron funciones como tutores, entre ellos Fidel Núñez, Fernando Soriano y su esposa Martha, Jesús Ríos y Salvador Carrizosa, quienes acumularon denuncias de abuso sexual contra niñas y adolescentes.

Estas agresiones ocurrieron durante la gestión de Terry Stine como director ejecutivo (1987-2007), quien en una entrevista para la investigación afirmó: "Hubo ocasiones en que los niños manipulaban situaciones para meter en problemas a otras personas y estos casos fueron investigados por el psicólogo, sin obtener resultados".

Otros presuntos agresores identificados fueron Israel Ávalos, denunciado por propinar palizas a los niños, y Noé Flores Floriano, quien se incorporó a la institución en 2000 como médico. Según las denuncias, Flores realizaba diagnósticos sin presencia de adultos responsables y cometía "actos irregulares" durante las revisiones, desde "lamer y chupar" la cara de los niños hasta enviar imágenes de sus genitales a las jóvenes y abusar de ellas durante las consultas. Permaneció en la institución hasta 2016.

Los castigos físicos eran brutales. El informe describe cómo los niños eran obligados a permanecer de pie bajo el sol durante largos periodos cargando pesados bloques de cemento, ser confinados en almacenes oscuros durante horas sin comida o permanecer de pie con la nariz contra la pared. Luis Escutia, quien también fue residente de Niños de México durante su infancia, utilizaba "un palo de madera o vara con un versículo bíblico grabado" para golpear a los niños en nalgas o manos, perpetuando los métodos disciplinarios que él mismo había experimentado.

A pesar de las múltiples denuncias, la respuesta de las autoridades mexicanas fue limitada. Una investigación implicó a siete presuntos abusadores, pero solo se iniciaron cinco carpetas de investigación, y únicamente resultó en la detención de Javier Colocia, acusado formalmente de delitos sexuales contra menores en 2022.

Ese mismo año, un expasante estadounidense que trabajó en la organización presentó denuncias formales a la mesa directiva, encabezada desde 2012 por Steve Ross, quien también habría omitido las acusaciones contra colaboradores durante décadas. La respuesta que recibió fue: "La junta y el personal revisarán cada uno de los casos que usted ha presentado para asegurar que las acciones tomadas en el pasado hayan sido efectivas y evaluarán qué otras acciones podrían ser necesarias. De ser necesario, se consultará con un abogado externo. La Junta, como punto de partida, elevará una oración para pedir guía en esta situación".

En julio de 2025, funcionarios del Gobierno del Estado de México finalmente intervinieron, allanando las instalaciones de Niños de México, confiscando documentos y retirando a 37 menores de los orfanatos. La Fiscalía mexiquense informó que durante los procedimientos se detectaron "posibles vulnerabilidades a los derechos de niños, niñas y adolescentes", por lo que las autoridades aseguraron inmediatamente los hogares conocidos como Jireh, Bethel, Génesis, Esperanza y Ágape.

Los menores fueron puestos bajo la custodia y protección del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México. La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México también estuvo presente durante el operativo para garantizar los derechos de todas las personas involucradas.

Este caso se suma a otros recientes de abusos en albergues infantiles en México, como el de la Casa de las Mercedes en la Ciudad de México, donde se investigan delitos de trata de personas y abuso sexual. Estos casos evidencian las fallas estructurales en el sistema de protección infantil del país y la urgente necesidad de implementar modelos de cuidado informados en trauma, como han señalado especialistas.

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