La deuda pública global se encamina a alcanzar el 100% del producto interior bruto en 2029, un nivel no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial, según advirtió el Fondo Monetario Internacional en abril. El incremento, impulsado por años de estímulos para contener la pandemia, el choque energético y el gasto militar derivado de conflictos recientes, ha llevado los tipos de interés de los bonos a 10 años de los países del G-7 a sus niveles más altos desde 2004, poniendo a prueba la capacidad de los mercados financieros para absorber nuevas emisiones de deuda.