La guerra entre Irán y Estados Unidos ha puesto a prueba la reputación de Dubái como refugio seguro para el capital global, provocando una pérdida inicial de 120.000 millones de dólares en los mercados bursátiles de Emiratos Árabes Unidos y exponiendo vulnerabilidades en un modelo económico construido sobre el acceso al dólar y flujos comerciales ininterrumpidos, según múltiples fuentes del sector financiero y análisis económicos.