Las fuerzas militares estadounidenses realizaron tres operaciones letales contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico, dejando un saldo de 11 personas muertas en aguas del Caribe y el Pacífico, según informó el Comando Sur este martes.
El Comando Sur de Estados Unidos reveló que los ataques se produjeron la noche del lunes contra tres embarcaciones presuntamente dedicadas al tráfico de drogas. Dos de los ataques ocurrieron en el Pacífico oriental, donde murieron cuatro personas en cada embarcación, mientras que el tercer ataque se realizó en el mar Caribe, donde fallecieron tres personas.
Según el comunicado oficial, los servicios de inteligencia confirmaron que las embarcaciones transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y participaban en operaciones ilegales. El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, señaló que la misión conjunta Lanza del Sur completó estos ataques contra embarcaciones operadas por organizaciones designadas como terroristas.
Desde el 2 de septiembre de 2025, cuando la administración de Donald Trump anunció el primer ataque contra una embarcación supuestamente dedicada al narcotráfico, Washington ha reconocido más de 40 operaciones que han dejado alrededor de 150 personas muertas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió las acciones argumentando que son necesarias para combatir el narcotráfico.
Sin embargo, la operación ha generado controversia. Numerosos expertos legales consideran que estos ataques podrían constituir ejecuciones extrajudiciales que violan el derecho internacional. Algunas familias de las víctimas, como dos familias de Trinidad y Tobago, ya han interpuesto demandas legales contra el gobierno estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos sostiene que estos ataques son legales y representan una respuesta adecuada contra carteles incluidos en su lista de organizaciones terroristas internacionales. La administración de Trump ha declarado que el país se encuentra en un conflicto armado formal con los carteles de drogas.
Los ataques se producen después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, quien fue extraditado a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo, los cuales niega. La operación refleja la estrategia agresiva de la administración Trump para combatir el tráfico de drogas en el hemisferio occidental.
Hasta el momento, el gobierno estadounidense no ha proporcionado evidencia concluyente que demuestre la participación directa de las personas abatidas en operaciones de narcotráfico.