Egipto ha arrestado y deportado a miles de refugiados de Sudán y Siria desde principios de 2026 en una campaña que grupos de derechos humanos califican como sin precedentes, según documentó la Iniciativa Egipcia para los Derechos de la Persona. Entre los detenidos figuran personas con tarjetas válidas de la Agencia de la ONU para los Refugiados y permisos de residencia en regla, lo que defensores de derechos humanos consideran una violación de la ley de asilo egipcia y del principio de no devolución del derecho internacional de los refugiados.