

Una nueva encuesta revela que el 62% de los estadounidenses considera que el gobierno federal tiene demasiado poder, un máximo histórico que refleja un cambio significativo en la percepción política del país.
Según un estudio reciente de Gallup, el sentimiento contra el poder gubernamental ha alcanzado niveles sin precedentes en Estados Unidos. El 62% de los encuestados considera que el gobierno federal tiene demasiada autoridad, mientras que solo el 30% opina que su poder es apropiado y un 6% desearía que tuviera aún más control.
Lo más interesante de estos datos es la composición de este grupo mayoritario. Tradicionalmente, los republicanos han sido más críticos con la expansión del poder federal, pero en la actualidad, los demócratas superan a los republicanos en su desconfianza hacia la administración central.
Durante la presidencia de Trump, el porcentaje de republicanos preocupados por el poder federal cayó del 80% histórico al 58%. En contraste, los demócratas incrementaron su escepticismo, alcanzando un 66% de desconfianza, frente al 25% durante la pandemia de COVID-19.
Este cambio refleja un fenómeno político recurrente: la tendencia de los partidos a cuestionar el poder federal cuando no controlan la Casa Blanca. Analistas señalan que esta dinámica erosiona el sistema de pesos y contrapesos constitucional, convirtiendo la política estadounidense en un ciclo de indignación selectiva.
La consecuencia más preocupante es la creciente disfuncionalidad institucional. Con partidos cada vez menos dispuestos a cooperar, el gobierno federal se ha alejado del diseño original de la República, aproximándose más a un sistema parlamentario donde el partido en el poder implementa su agenda sin restricciones significativas.
Como señaló H.L. Mencken: 'La democracia es la teoría de que el pueblo común sabe lo que quiere y merece obtenerlo de manera contundente'. En la actualidad, esta frase parece más vigente que nunca.