El Cáucaso: nuevo escenario de pulsos geopolíticos entre potencias mundiales
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El Cáucaso: nuevo escenario de pulsos geopolíticos entre potencias mundiales

Armenia busca desvincularse del dominio ruso mientras Estados Unidos, la Unión Europea, Turquía y China compiten por influencia en una región estratégica que conecta Europa con Asia Central. El reciente acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán, impulsado por Donald Trump, marca un punto de inflexión en el tablero geopolítico regional.

INTERNACIONAL16 NOV 2025

Desde lo alto de la colina del complejo de las Cascadas de Ereván, la capital armenia, se puede contemplar no solo la majestuosa belleza del Monte Ararat, sino también el complejo tablero geopolítico que define al Cáucaso actual, una región donde convergen los intereses de múltiples potencias mundiales.

En este reducido espacio geográfico colindan los territorios de Turquía, Irán, Azerbaiyán y Armenia, conformando uno de los cruces fronterizos más complejos del mundo. Es un punto neurálgico donde confluyen cristiandad e islam, y donde existe un notable interés de conexión geoeconómica entre Europa y Asia Central, con sus abundantes recursos energéticos, o China, con su extraordinario potencial comercial.

Armenia, bajo el gobierno surgido tras la revolución de 2018, intenta alejarse progresivamente de la órbita rusa mientras profundiza sus relaciones con la Unión Europea y Estados Unidos. Este giro estratégico se produce en un momento de debilidad relativa de Rusia, cuyas fuerzas están concentradas en el conflicto ucraniano, lo que ha permitido a otras potencias aumentar su influencia en la región.

Según datos del Caucasus Barometer, en 2013 un 83% de los armenios consideraba a Rusia el principal amigo del país; en 2024 esa cifra ha caído al 14%, evidenciando un cambio radical en la percepción ciudadana.

El reciente acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán, tras el conflicto por Nagorno Karabaj, ha sido impulsado decisivamente por Estados Unidos. El presidente Donald Trump escenificó el pacto en la Casa Blanca en agosto de 2025, consolidando la proyección estadounidense en la zona mediante el desarrollo de un corredor económico bautizado como TRIPP (Trump International Peace and Prosperity Path).

"Vino Trump, y se sentaron a firmar", resume una fuente consultada por El País, contrastando la efectividad estadounidense con los años de esfuerzos diplomáticos europeos que no lograron resultados concretos.

Rusia, aunque debilitada, mantiene importantes activos en Armenia: presencia militar, control de infraestructuras energéticas como la única central nuclear del país, influencia a través de la Iglesia local y partidos de oposición, y capacidad de presión sobre la numerosa comunidad armenia residente en territorio ruso.

La imagen de un viejo MiG29 ruso que se descolgó de un remolque y se empotró en un poste en las calles de Ereván en agosto pasado se ha convertido en símbolo de una Rusia venida a menos en la región, pero que aún conserva capacidad de influencia.

La Unión Europea, por su parte, mantiene una misión civil de patrullaje en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán y ofrece una fuerza atractiva para la población armenia, mayoritariamente favorable a un acercamiento a Europa. Sin embargo, su proyección carece del poderío militar y económico necesario para imponerse como actor decisivo.

El mecanismo más viable de acercamiento entre Armenia y la UE es la liberalización de visados, un proceso en el que ambas partes trabajan actualmente. Una eventual señal positiva al respecto antes de las elecciones previstas para el próximo año sería un importante impulso para el actual gobierno armenio.

Turquía, que vive una fase de tangible incremento de su influencia regional como potencia media, mantiene su frontera con Armenia cerrada, principalmente por presión de Azerbaiyán, país con el que mantiene fuertes vínculos culturales, lingüísticos y religiosos. La reapertura de esta frontera es un objetivo fundamental para Ereván, pues eliminaría su aislamiento y abriría una conexión más sólida con Europa.

China, aunque con un papel menos visible, no permanece indiferente ante los acontecimientos en el Cáucaso. Su implicación se evidencia en el proyecto de desarrollo de un puerto de aguas profundas en la localidad georgiana de Anaklia y en la firma de un significativo memorando de cooperación estratégica con Azerbaiyán.

Como señaló una fuente armenia: "China tiene una manera diferente de hacer política. Cuando la hacen, al principio uno no se da cuenta. Empieza a notarlo después".

El futuro del Cáucaso parece depender en gran medida del desenlace del conflicto en Ucrania. Si Rusia consiguiera sus objetivos allí, según varias fuentes consultadas, regresaría con fuerza para imponer su dominación en lo que algunos definen como un intento de crear una "URSS 2.0". Mientras tanto, la región se mantiene como un complejo tablero donde las potencias globales y regionales compiten por influencia, recursos y corredores estratégicos.

En este contexto, Armenia intenta navegar entre múltiples intereses geopolíticos, buscando preservar su soberanía y desarrollar su economía, que muestra signos positivos con un crecimiento del PIB de aproximadamente 5% este año y un 6% proyectado para 2024, impulsado en parte por las inversiones en construcción visibles en el horizonte de Ereván.

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