

Un nuevo estudio revela que a pesar del avance de los métodos digitales de pago, el dinero en efectivo sigue siendo fundamental para los españoles, especialmente después del apagón eléctrico de abril de 2025.
El V Barómetro sobre la necesidad de permanencia del dinero en efectivo, elaborado por GAD3 y Denaria, muestra datos reveladores sobre los hábitos de pago de los españoles. Según el estudio, el 35% de los ciudadanos ha incrementado su reserva de dinero en metálico desde el apagón eléctrico registrado en abril, con una tendencia más marcada entre los jóvenes.
El 47% de los jóvenes entre 18 y 29 años mantiene más efectivo en casa, porcentaje que disminuye al 42% en el grupo de 30 a 44 años, al 30% entre 45 y 59 años, y al 26% en mayores de 60 años. Narciso Michavila, presidente de GAD3, explicó que el aumento de reservas entre los jóvenes se debe a la experiencia adquirida durante el apagón.
A pesar del crecimiento de métodos digitales como Bizum y tarjetas, el 80% de los encuestados considera el efectivo como un medio de pago necesario. El 52% de personas con ingresos inferiores a 1.200 euros utiliza principalmente el efectivo, mientras que en rentas altas predominan las tarjetas.
Los ciudadanos identifican varios obstáculos para el uso del efectivo, incluyendo el cierre de oficinas bancarias (52%), la negativa de algunas administraciones a aceptar pagos en metálico (39%) y las comisiones por su uso (43%).
Un dato significativo es que el 15% de la población considera el efectivo como el segundo recurso más importante en situaciones de crisis, solo después del agua y alimentos básicos. Además, el 74% cree que garantiza mejor la privacidad y seguridad frente a fraudes digitales.
Respecto al euro digital, proyecto previsto para 2027, el 56% de los encuestados no ha oído hablar de él. El 80% teme que aumentará el control gubernamental sobre los pagos, y el 54% anticipa que no será tan anónimo como el efectivo actual.
Javier Rupérez, presidente de Denaria, enfatizó la importancia del efectivo para personas fuera de las grandes ciudades y de mayor edad, subrayando que sigue siendo un método de pago vital para amplios sectores de la población.