El gas natural, promocionado por la industria como combustible de transición hacia energías renovables, es en realidad otro combustible fósil con graves riesgos climáticos y económicos, según un análisis publicado el 16 de abril de 2026 por ClientEarth. La organización desmonta la narrativa de que el gas sea más limpio o necesario para la transición energética, señalando que el metano, su componente principal, es 86 veces más dañino para el clima que el dióxido de carbono en un período de 20 años.