

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha experimentado una transformación radical en 2025, convirtiéndose en la agencia federal más prominente del país con un presupuesto histórico de más de 100.000 millones de dólares, amplios poderes y una agresiva campaña de reclutamiento que ha generado más de 150.000 solicitudes nuevas.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha experimentado un ascenso meteórico durante el segundo mandato de Donald Trump, pasando de ser una agencia relativamente desconocida fuera de las comunidades migrantes a convertirse en el símbolo más visible de la política antiinmigrante de la actual administración estadounidense.
Hace apenas un año, pocas personas fuera de las comunidades migrantes de Estados Unidos habrían reconocido las siglas del ICE. Sin embargo, tras 11 meses de una histórica cruzada antimigrante en la segunda presidencia de Donald Trump, esta agencia se ha vuelto mundialmente conocida y ha pasado a ser una de las instituciones federales más prominentes del país, según reporta El País.
Creado tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el ICE es dependiente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y fue establecido para llevar a cabo investigaciones criminales que involucran a ciudadanos extranjeros y aplicar las leyes migratorias del país. A diferencia de la Patrulla Fronteriza, que vigila las fronteras, o la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, que controla los puntos de entrada, el trabajo del ICE es principalmente interno.
Hasta el regreso de Trump al poder, la labor del ICE consistía principalmente en investigar a personas sobre las cuales había sospechas de delitos y abogar por su detención o deportación en las cortes migratorias. Sin embargo, desde enero de 2025, los agentes del ICE han sido desplegados en las calles para llevar a cabo redadas migratorias y detenciones basadas en perfilamiento racial, según críticos de la administración.
El DHS asegura que ha deportado a 605.000 personas desde la toma de posesión el 20 de enero, lo que representaría un récord histórico. Esta campaña antimigrante y la intimidante presencia de los oficiales del ICE, muchas veces enmascarados, en las comunidades migrantes, en las cortes migratorias y en los medios de comunicación, han convertido a la agencia en parte ominosa del paisaje cotidiano estadounidense.
Un factor clave en la transformación del ICE ha sido su presupuesto sin precedentes. En el verano de 2025, con la aprobación de la megaley fiscal del presidente Trump, conocida popularmente como la "gran y hermosa ley" (Big Beautiful Bill), el ICE recibió el mayor presupuesto para una agencia en la historia de Estados Unidos. Según El País, se le otorgaron más de 100.000 millones de dólares para expandir sus operaciones hasta 2029.
Este presupuesto se divide en diferentes partidas como contrataciones, construcción de centros de detención o expulsiones. Para dimensionar la magnitud de estos recursos, el ICE ahora dispone de 45.000 millones de dólares solo para expandir su sistema de centros de detención hasta 2029. En comparación, su presupuesto anual anterior era de 3.400 millones de dólares, mientras que la Oficina Federal de Prisiones, que administra todos los penitenciarios federales del país, cuenta con 8.500 millones cada año.
En el periodo de cuatro años que abarca la legislación presupuestaria, el ICE dispondrá de más dinero que el FBI, la DEA, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, la Oficina de Prisiones y el Servicio de Alguaciles juntos. El objetivo declarado es que el ICE pueda tener más de 100.000 personas detenidas en un solo momento, frente a una capacidad actual de entre 60.000 y 70.000, dependiendo de la fuente.
Paralelamente, la agencia ha lanzado una agresiva campaña de reclutamiento que, según reportes, ha generado más de 150.000 solicitudes nuevas para una institución que actualmente cuenta con cerca de 20.000 trabajadores. Esta expansión ha venido acompañada de una controversial estrategia de comunicación con anuncios en televisión, vallas publicitarias y publicaciones en redes sociales enfocadas en viralizarse.
Tanto la agencia como la Casa Blanca han sido criticadas por su tendencia a burlarse y deshumanizar a los migrantes, así como por usar material —música y personajes de la cultura popular— sin permiso de los creadores. Según reportes en medios nacionales citados por El País, esto se ha hecho deliberadamente, esperando una reacción negativa que dé aún más visibilidad a las publicaciones de la agencia.
La dramática expansión y fortalecimiento del ICE ha llevado a que sectores críticos de la administración Trump lo describan como una nueva "policía secreta". Aunque esta caracterización puede considerarse exagerada, hay argumentos que la sustentan. Los críticos señalan que el ICE opera generalmente con falta de transparencia y persigue a personas por motivos políticos.
Estas críticas se derivan de prácticas específicas como el uso de agentes enmascarados y no identificados que conducen vehículos sin distintivos y detienen a personas en las calles, en lo que algunos describen como secuestros. Además, la ampliación de las capacidades de vigilancia del ICE —también incluida en su nuevo presupuesto— ha suscitado temores de que se dirija contra disidentes y manifestantes, como ocurrió con activistas propalestinos que fueron detenidos en los primeros meses de la administración Trump.
Otra preocupación expresada por críticos es la falta de rendición de cuentas debido al anonimato de los agentes y a la reclasificación del ICE como "agencia de seguridad/sensible", lo cual dificulta la obtención de información sobre su trabajo a través de solicitudes de registros públicos. Los funcionarios del ICE y el Departamento de Seguridad Nacional defienden estas prácticas, afirmando que las caras tapadas y el anonimato son necesarios para proteger a los agentes y sus familias del doxxing, el acoso y las amenazas de muerte, aunque hay pocas pruebas de que esto esté sucediendo en realidad.
El impacto de las políticas del ICE se ha sentido profundamente en las comunidades migrantes. Según reportes, parejas han sido separadas, hijos deportados y padres detenidos como consecuencia de la cruzada antimigrante del gobierno de Trump. Estas situaciones han marcado las festividades de miles de familias alrededor del país.
Adicionalmente, migrantes detenidos del colectivo LGTBI+ han denunciado acoso, abuso, aislamiento, violencia y una serie de prácticas que vulneran sus derechos en los centros de detención del ICE, según información recogida por El País.
Durante décadas, los agentes de migración estadounidenses, independientemente de la agencia a la que pertenecieran, eran conocidos popularmente entre las comunidades latinas bajo el nombre genérico e inexacto de "la migra". Ahora, impulsado por el presidente y miles de millones de dólares, el ICE ha desbancado a "la migra" en el vocabulario popular y se ha convertido, según algunos analistas, en el mayor símbolo del autoritarismo trumpista en su segundo mandato.