

El Papa Leo XIV ha publicado este 28 de octubre de 2025 una carta apostólica que aborda los retos actuales de la educación católica, como la hiperdigitalización, la inseguridad social y la crisis de relaciones, instando a una renovación educativa que forme integralmente a la persona humana, según informó la Santa Sede.
CIUDAD DEL VATICANO - El Papa Leo XIV ha emitido una nueva carta apostólica que llama a una renovación de la educación católica frente a los desafíos de la sociedad moderna y la tecnología, coincidiendo con el 60 aniversario de la declaración del Concilio Vaticano II sobre educación cristiana, según informó la Santa Sede este martes.
En el documento, publicado el 28 de octubre, el Pontífice identifica tres prioridades fundamentales para la comunidad educativa: el cultivo de la vida interior mediante espacios para el silencio y el discernimiento; la formación en el uso sabio de la tecnología y la inteligencia artificial que priorice a la persona humana; y la educación en un lenguaje que construya paz, sea no violento y esté abierto a los demás.
"La Iglesia celebra una fructífera historia educativa, pero también enfrenta el imperativo de actualizar sus propuestas a la luz de los signos de los tiempos", escribe el Papa en la carta, según los extractos difundidos por la Santa Sede.
"Somos conscientes de las dificultades: la hiperdigitalización puede fragmentar la atención; la crisis de relaciones puede herir la psique; la inseguridad social y las desigualdades pueden extinguir el deseo", añade el Pontífice. "Sin embargo, es precisamente aquí donde la educación católica puede ser un faro: no un refugio nostálgico sino un laboratorio de discernimiento, innovación pedagógica y testimonio profético".
En el documento de ocho páginas, el Papa aborda específicamente el impacto del entorno digital en la educación, subrayando que "las tecnologías deben servir a la persona, no reemplazarla. Deben enriquecer el proceso de aprendizaje, no empobrecer las relaciones y comunidades".
"Ningún algoritmo puede reemplazar lo que hace humana a la educación: la poesía, la ironía, el amor, el arte, la imaginación, la alegría del descubrimiento, e incluso la educación en el error como oportunidad de crecimiento. El punto decisivo no es la tecnología sino el uso que hacemos de ella", afirma Leo XIV.
El Pontífice insta a las escuelas a evitar la "tecnofobia" mientras fortalecen la formación de los docentes en el ámbito digital y promueven el aprendizaje-servicio y la ciudadanía responsable.
La carta también proporciona una visión de la educación cristiana que "abarca a toda la persona: espiritual, intelectual, emocional, social y física... [La educación] mide [su valor] sobre la base de la dignidad, la justicia y la capacidad de servir al bien común".
El Papa opone esta visión católica a un "enfoque puramente mercantilista" que mide la educación en términos de funcionalidad y utilidad práctica.
Leo XIV señala que formar a la persona completa significa evitar la compartimentación, porque "cuando la fe es verdadera, no es una 'asignatura' añadida sino un aliento que oxigena todas las demás asignaturas. Así, la educación católica se convierte en levadura en la comunidad humana".
A lo largo de su carta, el Papa cita a San John Henry Newman, a quien declarará nuevo copatrono de la misión educativa de la Iglesia junto a Santo Tomás de Aquino, según anunció previamente el Vaticano. Esta designación coincide con el 60 aniversario de la declaración "Gravissimum Educationis" del Concilio Vaticano II sobre educación cristiana.
Citando al santo y próximo doctor de la Iglesia, el Pontífice escribe que "la verdad religiosa no es solo una parte sino una condición del conocimiento general". Estas palabras, explica, "son una invitación a renovar nuestro compromiso con un conocimiento que sea tan intelectualmente responsable y riguroso como profundamente humano".
El Papa también destaca que las universidades y escuelas católicas deben ser lugares donde las preguntas y la duda sean acompañadas, no silenciadas. "Allí, el corazón dialoga con el corazón, y el método es el de la escucha, que reconoce al otro como un bien, no como una amenaza", señala.
Leo XIV subraya que las escuelas son comunidades de familias, profesores, estudiantes, personal administrativo y de servicio, pastores y sociedad civil, fundadas en Dios. "La familia sigue siendo el lugar primario de educación, y las escuelas católicas colaboran con los padres, no los reemplazan", afirma.
El Pontífice también aborda brevemente la responsabilidad de las escuelas católicas en los ámbitos social y ecológico. "Olvidar nuestra humanidad común ha llevado a divisiones y violencia; y cuando la tierra sufre, los pobres sufren más", escribe. "La educación católica no puede permanecer en silencio: debe combinar la justicia social y la justicia ambiental, promover la sobriedad y estilos de vida sostenibles, y formar conciencias capaces de elegir no solo lo que es conveniente sino lo que es correcto".
El documento también enfatiza la importancia de hacer que la educación católica sea económicamente accesible. "Donde el acceso a la educación sigue siendo un privilegio, la Iglesia debe abrir puertas e inventar nuevos caminos, porque 'perder a los pobres' equivale a perder la escuela misma", escribe el Papa.
La publicación de esta carta apostólica se enmarca dentro de la Semana Mundial de la Educación Católica, que se celebra del 27 de octubre al 1 de noviembre como parte del Jubileo de la Esperanza. Según datos del Vaticano, la educación católica tiene un alcance global con más de 231.000 escuelas y universidades en 171 países, sirviendo a casi 72 millones de estudiantes en todo el mundo.