El PP europeo frena el euro digital y lo condiciona al fracaso de los sistemas privados de pago
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El PP europeo frena el euro digital y lo condiciona al fracaso de los sistemas privados de pago

El Partido Popular Europeo, grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, presentó este viernes un informe que limita significativamente el alcance del proyecto de euro digital, condicionando su versión online a la ausencia de alternativas privadas viables, en contra de la postura del BCE que ya había fijado su lanzamiento para 2029.

NEGOCIOS31 OCT 2025

El Parlamento Europeo se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo pleno del euro digital, según quedó evidenciado este viernes cuando el Partido Popular Europeo (PPE), grupo mayoritario en la Eurocámara, presentó un informe que condiciona severamente el desarrollo de la versión digital de la moneda única europea.

El documento, elaborado por el eurodiputado español Fernando Navarrete, establece una clara división del proyecto en dos partes: una versión offline, que funcionaría sin conexión a internet como un monedero digital para pagos en comercios, y una versión online, cuyo desarrollo quedaría supeditado a que el sector financiero privado no logre desplegar sistemas de pago paneuropeos que sean interoperables, dependan del eurosistema y cuenten con capital europeo.

Esta postura representa un significativo alejamiento de la propuesta inicial presentada por la Comisión Europea hace más de dos años y choca frontalmente con los planes del Banco Central Europeo (BCE), que esta misma semana había fijado 2029 como fecha definitiva para el lanzamiento del euro digital.

La reacción del BCE no se hizo esperar. Según declaraciones recogidas por El País, la autoridad monetaria señaló: "Acogemos con satisfacción la publicación del proyecto de informe del ponente del Parlamento sobre el Reglamento del euro digital y lo estamos evaluando". No obstante, el BCE recordó que lo conocido este viernes no representa aún la posición oficial de la Eurocámara, y que "la posición definitiva sobre el Reglamento se determinará en el debate que se celebrará en el Parlamento Europeo".

Navarrete, conocido por su escepticismo hacia este proyecto, justifica su postura en los riesgos que, según él, conlleva la versión online del euro digital: "Por su propia naturaleza, la forma online del euro digital conlleva riesgos de desintermediación bancaria, pérdida de depósitos, competencia directa con soluciones de pago privadas y, en última instancia, un impacto negativo en la capacidad de financiación de las empresas y los hogares europeos", según explica en la nota que acompaña al texto legal.

El planteamiento del PPE ha sido bien recibido por el sector bancario privado, que ve con preocupación cómo el euro digital podría afectar a su negocio tanto en pagos como en depósitos. La versión digital de la moneda única se había concebido principalmente como una alternativa europea a los sistemas de pago electrónicos actuales, dominados por empresas estadounidenses como Visa, Mastercard, PayPal, Apple Pay y Google Pay, además de permitir a los ciudadanos abrir cuentas en el BCE a través de la banca comercial.

Ante esta presión, el sector privado europeo ha comenzado a impulsar iniciativas propias como Bizum (que se está desarrollando en España, Portugal e Italia) o Wero (Francia, Alemania, Bélgica), buscando ofrecer alternativas paneuropeas que eviten la necesidad de la versión online del euro digital.

El mecanismo propuesto por Navarrete establece que correspondería a la Comisión Europea evaluar "en el plazo de seis meses desde que el Banco Central Europeo notifique la finalización de los trabajos para la emisión del euro digital offline" si existe una alternativa privada viable. Solo en caso de que el resultado de este examen fuera negativo, "la Comisión estará facultada para fijar la fecha de lanzamiento de la versión online".

El informe será presentado oficialmente en el Parlamento Europeo el próximo miércoles, dando inicio a la negociación entre los grupos parlamentarios. Se espera que la propuesta enfrente críticas desde los grupos socialdemócrata, liberal (Renew) y Los Verdes, tradicionalmente más favorables al desarrollo completo del euro digital.

Los plazos que manejan los colegisladores europeos apuntan a que la negociación entre el Parlamento y el Consejo de la UE para definir la forma definitiva del texto legal se producirá en la segunda mitad de 2026. El Eurogrupo y el Ecofin (los ministros de Finanzas de la zona euro y la UE, respectivamente) confían en tener fijada su postura a finales de este año, mientras que el consenso del Parlamento se espera para la primavera de 2026.

En septiembre, los Estados miembros y el BCE lograron pactar que la decisión sobre los límites de tenencias en las cuentas que los ciudadanos podrán tener en el regulador se fijará de forma compartida entre el propio BCE y el Eurogrupo, un punto importante para el desarrollo del proyecto.

El euro digital representa uno de los proyectos más ambiciosos de la Unión Europea en materia monetaria y tecnológica, pero su implementación se enfrenta ahora a un obstáculo político significativo que podría retrasar o modificar sustancialmente su alcance, especialmente en su versión online, la más disruptiva para el sistema financiero actual.

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