Charles Radclyffe, fundador de una empresa galesa de software, advirtió que los políticos no están preparados para el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral y propuso un impuesto sobre el uso de robots o un "salario mínimo para robots" que permita al gobierno intervenir si la automatización genera desempleo masivo. Radclyffe, cuya compañía desarrolló tecnología que completa tareas administrativas en segundos, afirmó que cada facturación mensual de su servicio representa un empleo eliminado de la economía, según declaraciones a la BBC.