La erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en enero de 2022 no solo fue una de las más violentas de la era moderna, sino que desencadenó un fenómeno inesperado: destruyó parte del metano que liberó mediante un proceso de autolimpieza atmosférica, según revela un estudio publicado en Nature Communications. El hallazgo, detectado mediante satélites que registraron concentraciones récord de formaldehído en la columna volcánica, podría ofrecer claves para desarrollar métodos artificiales que frenen el calentamiento global.