Escalada comercial entre EE.UU. y China amenaza con extenderse a Europa
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Escalada comercial entre EE.UU. y China amenaza con extenderse a Europa

Las recientes restricciones de China sobre la exportación de tierras raras han provocado una fuerte respuesta de la administración Trump, quien amenaza con aranceles del 100% sobre productos chinos, mientras Europa se convierte en un nuevo campo de batalla comercial al recibir el excedente de exportaciones chinas rechazadas por Estados Unidos.

INTERNACIONAL20 OCT 2025

La tensión comercial entre Estados Unidos y China ha vuelto a intensificarse después de que Beijing implementara controles de exportación sobre las tierras raras, minerales estratégicos de los que China controla más del 90% del procesamiento mundial y que son esenciales para tecnologías avanzadas, desde misiles hasta iPhones.

En respuesta, el presidente Donald Trump anunció un arancel adicional del 100% sobre productos chinos y restricciones de software, aunque posteriormente ha suavizado su retórica e incluso reconocido que los aranceles planificados no son sostenibles, según informa Fortune.

A pesar de la escalada de tensiones, la Casa Blanca ha confirmado que la reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping sigue en pie para finales de mes, al margen de una conferencia económica regional en Corea del Sur.

Los analistas de Capital Economics, Julian Evans-Pritchard y Leah Fahy, señalan que la política de Beijing sobre tierras raras es en realidad "más limitada en alcance de lo que inicialmente se temía", pero advierten que "las acciones recientes de China fueron una apuesta arriesgada y existe el riesgo de que puedan tener un efecto contraproducente".

Estos expertos han identificado varias formas en que Estados Unidos podría intensificar su represalia y causar aún más perturbación a la economía china. Entre las opciones disponibles para Washington destacan:

- Aprovechar su control sobre gran parte de la cadena de suministro de aviación comercial, bloqueando exportaciones de componentes críticos o incluso aeronaves completas.

- Forzar a Microsoft a detener ventas y actualizaciones en China, donde aproximadamente el 90% de laptops y PC utilizan el sistema operativo Windows.

- Ampliar los controles de exportación sobre chips y herramientas de fabricación de semiconductores, tecnologías de las que China sigue dependiendo fuertemente.

- Sancionar a más empresas chinas congelando sus activos denominados en dólares y limitando su acceso al sistema de pagos SWIFT.

- Presionar a sus aliados para imponer sus propias restricciones comerciales a China, como ya ha propuesto México con aranceles de hasta el 50% sobre ciertos productos chinos.

"En el mejor de los casos, podríamos volver a la incómoda tregua comercial que se había mantenido hasta ahora. En el peor, China podría encontrarse aún más aislada de los mercados y la tecnología occidentales de lo que está hoy", advierten desde Capital Economics.

Mientras tanto, un nuevo frente comercial se está formando entre China y la Unión Europea, según revela un análisis de Dunham.com. A medida que Estados Unidos reduce sus importaciones de productos chinos (con una caída del 30% interanual en septiembre, marcando el sexto mes consecutivo de descensos de dos dígitos), China está redirigiendo sus exportaciones hacia Europa.

Las exportaciones chinas a la UE aumentaron más del 14% -el mayor incremento en más de tres años- mientras que los envíos al bloque comercial del sudeste asiático ASEAN subieron casi un 16%, según datos citados por Dunham.com.

Esta inundación de productos chinos está generando tensiones con Bruselas, especialmente en sectores estratégicos como:

- Vehículos eléctricos, donde los modelos chinos son entre un 20% y 30% más baratos que los europeos gracias a fuertes subsidios estatales.

- Paneles solares y tecnología verde, donde los productores respaldados por Beijing dominan el mercado.

- Acero y aluminio, con una sobreproducción crónica en China que mantiene los precios globales bajos.

- Maquinaria y baterías, sectores que constituyen la columna vertebral de las exportaciones industriales europeas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acusó públicamente a Beijing en julio de "inundar los mercados globales con bienes baratos y subsidiados", advirtiendo que industrias occidentales enteras se están doblegando bajo la presión. Según una encuesta de mayo realizada por la Cámara de Comercio de la UE en China, el 73% de los encuestados afirmó que hacer negocios allí se está volviendo más difícil año tras año.

El déficit comercial de la UE con China ha superado los 300.000 millones de euros y, al ritmo actual, está en camino de alcanzar un récord histórico en 2025.

China no ha permanecido pasiva ante las investigaciones y aranceles europeos. Ha impuesto aranceles antidumping de hasta el 62% sobre la carne de cerdo europea, ha prohibido a empresas europeas de dispositivos médicos participar en licitaciones gubernamentales por encima de 45 millones de yuanes (6,3 millones de dólares) y ha presentado una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio contra la investigación antisubvenciones de la UE sobre vehículos eléctricos chinos.

Sin embargo, los analistas señalan que Beijing ha sido relativamente moderado en sus represalias contra Europa, consciente de que no puede permitirse una guerra comercial en dos frentes con sus dos mayores clientes, Estados Unidos y la UE.

"China no tiene muchas opciones. Hasta que su economía doméstica se estabilice y el consumo se recupere, necesita la demanda global para mantener sus fábricas abiertas. Sin ella, Beijing enfrenta despidos, quiebras, deflación y malestar social", señala el análisis de Dunham.com.

La situación plantea un dilema para todas las partes involucradas. Como concluye el informe: "Nadie gana realmente una guerra comercial. Son una carrera hacia el fondo: la represalia se encuentra con la represalia hasta que ambas partes pierden cuota de mercado".

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