Con casi un millón de vehículos fabricados anualmente y una población de apenas 5,4 millones de habitantes, Eslovaquia se ha convertido en el mayor productor de automóviles per cápita del mundo, atrayendo a gigantes como Volkswagen, Kia, Stellantis y Jaguar Land Rover gracias a su ubicación estratégica, mano de obra cualificada y costes competitivos.