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España niega a Estados Unidos el uso de bases militares para atacar Irán y se distancia de sus aliados europeos

El Gobierno español rechazó el lunes permitir que Estados Unidos utilice las bases militares de Rota y Morón de la Frontera para ataques contra Irán, condenando la intervención militar como una acción unilateral fuera del marco de Naciones Unidas. La decisión provocó que el Pentágono retirara una docena de aviones cisterna desplegados en territorio español y marca una ruptura con la posición de Francia, Alemania y Reino Unido, que se mostraron dispuestos a emprender acciones defensivas contra Teherán.

INTERNACIONAL2 MAR 2026

España ha negado explícitamente a Estados Unidos el permiso para utilizar las bases militares conjuntas en su territorio para llevar a cabo ataques contra Irán, según confirmaron el lunes el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles. La decisión representa un rechazo frontal a la intervención militar estadounidense-israelí y distancia a Madrid de la postura adoptada por sus principales aliados europeos.

"Quiero ser muy claro y muy llano. Las bases no están siendo utilizadas, ni lo serán, para nada que no esté en el acuerdo con Estados Unidos, ni para nada que no esté cubierto por la Carta de Naciones Unidas", declaró Albares en una entrevista con Telecinco, según informó The Guardian. El ministro subrayó que aunque el Gobierno español desea "democracia, libertad y derechos fundamentales para el pueblo iraní", no permitirá bajo ninguna circunstancia que sus bases sean utilizadas en la acción militar en curso.

La ministra de Defensa fue igualmente categórica. "Hay un acuerdo con Estados Unidos sobre estas bases, pero nuestro entendimiento del acuerdo es que las operaciones tienen que cumplir con los marcos legales internacionales y que tiene que haber apoyo internacional para ellas", dijo Robles a periodistas, según The Guardian. La ministra aseguró "rotundamente" que España no ha dado ningún tipo de asistencia al ataque contra Irán y explicó que el convenio de cooperación con Estados Unidos "debe operar en el marco de la legalidad internacional", según El País.

La negativa española provocó una respuesta inmediata del Pentágono. Según confirmó Robles en declaraciones en la escuela de helicópteros del Ejército del Aire en la base de Armilla, Granada, Estados Unidos retiró durante el fin de semana una docena de aviones cisterna KC-135 desplegados en las bases de Morón de la Frontera, en Sevilla, y en menor medida en Rota, Cádiz. Estos aviones están diseñados para suministrar combustible en el aire a cazabombarderos.

Mapas compilados por el sitio web de seguimiento de vuelos Flightradar24 mostraron que 15 aeronaves estadounidenses abandonaron Rota y Morón desde que Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques durante el fin de semana, según The Guardian. Al menos siete de los aviones aterrizaron en la base aérea de Ramstein, en Alemania. Funcionarios de defensa estadounidenses declinaron comentar sobre las razones de las salidas.

"Lo que está claro es que los aviones cisterna no han realizado ni iban a realizar ninguna actuación de apoyo al ataque a Irán. Probablemente por eso, el Ejército americano ha tomado la decisión soberana de llevárselos a otras bases", concluyó Robles, según El País. La ministra añadió que "las bases no van a prestar apoyo más que si fuera necesario desde el punto de vista humanitario. Hasta que no haya una resolución, el tratado no es de aplicación".

El primer ministro español, Pedro Sánchez, del Partido Socialista, ha condenado explícitamente la "acción militar unilateral" de Estados Unidos e Israel contra Irán, advirtiendo que está contribuyendo a "un orden internacional más hostil e incierto", según The Guardian. En un discurso en Barcelona el domingo, Sánchez declaró: "Hoy, más que nunca, es vital recordar que se puede estar contra un régimen odioso, como lo está la sociedad española en su conjunto cuando se trata del régimen iraní, y al mismo tiempo, contra una intervención militar injustificada y peligrosa que está fuera del derecho internacional".

Albares reiteró esta posición el lunes, afirmando que "cada país toma sus decisiones en política exterior. España tiene una posición muy clara: la voz de Europa tiene que ser en estos momentos una voz de equilibrio y moderación, de trabajar por la desescalada y para que se regrese a las mesas de negociación", según El País. "Una lógica de violencia como estamos viendo solo lleva a una espiral de violencia y acciones militares unilaterales fuera de la Carta de Naciones Unidas, fuera de cualquier acción colectiva, no tienen ningún objetivo claro. Europa debe defender el derecho internacional, la desescalada y la negociación", insistió el ministro.

La posición española contrasta marcadamente con la adoptada por Francia, Alemania y Reino Unido. Los líderes de estos tres países europeos abrieron la puerta a lanzar "acciones defensivas proporcionadas" contra Irán, según El País. En una declaración conjunta emitida el domingo, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz advirtieron al régimen iraní que cese sus "ataques indiscriminados" en la región.

"Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, potencialmente con acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de disparar misiles y drones desde su origen", proclamaron los tres líderes, según El País. Los dirigentes acordaron afrontar esta amenaza en coordinación con Estados Unidos.

El primer ministro británico Keir Starmer inicialmente no permitió que las fuerzas estadounidenses utilizaran Diego García o ninguna base aérea británica debido a dudas sobre la legalidad de los ataques, según The Guardian. Sin embargo, cambió su posición el domingo después de que Irán lanzara una ola de ataques de represalia con misiles y drones contra objetivos en todo Medio Oriente, uno de los cuales impactó una base aérea británica en Chipre. El presidente estadounidense Donald Trump reaccionó al cambio de postura diciendo que Reino Unido había tardado "demasiado" en permitir que las fuerzas estadounidenses usaran sus bases.

El canciller alemán Friedrich Merz, programado para reunirse con Trump en Washington el martes, dijo que apreciaba el "dilema" sobre cómo responder a la búsqueda de armas nucleares por parte de Irán y su opresión de su propio pueblo, según The Guardian. "Así que no vamos a dar lecciones a nuestros socios sobre sus ataques militares contra Irán... A pesar de todas las dudas, compartimos muchos de sus objetivos", añadió.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió una solución "diplomática" duradera a la crisis en Irán, añadiendo que el bloque trabajaría arduamente para prepararse "para las consecuencias de estos eventos recientes", según The Guardian.

No es la primera vez que España niega a Estados Unidos el permiso para utilizar las bases en una operación militar por no ser acorde a la legalidad internacional, según El País. En 1986, el Gobierno español, presidido entonces por Felipe González, cerró incluso el espacio aéreo a los aviones de combate estadounidenses que bombardearon Trípoli, Libia. Ello obligó a los aviones, procedentes de bases británicas, a dar un largo rodeo para no sobrevolar la Península. Solo se permitió que uno de los aviones realizara un aterrizaje de emergencia por una avería.

El ministro Albares condenó los ataques "absolutamente injustificados" de Irán contra los países del golfo Pérsico y, en particular, contra Chipre, Estado miembro de la Unión Europea que este semestre ejerce la presidencia rotatoria de la Unión, al que transmitió "todo el apoyo y la solidaridad", según El País. Como respuesta diplomática, España convocó al embajador iraní en Madrid, Reza Zabib, y le trasladó "el rechazo y la condena" de esos ataques, cuyo cese inmediato reclamó, recordándole que también ponen en peligro a los 30.000 españoles que se encuentran en la región.

Albares describió la escalada como portadora de "consecuencias impredecibles", incluyendo disrupciones en el Estrecho de Hormuz y aumento de los precios del petróleo, según la agencia Anadolu. El ministro también expresó preocupación por la extensión de la guerra al Líbano, lo que a su juicio demuestra que "la acción unilateral emprendida el sábado tiene muchas ramificaciones y unas consecuencias difíciles de prever", según El País.

Respecto a la situación de los más de 1.000 militares españoles desplegados en la región (casi 700 en Líbano, 275 en Irak y 150 en Turquía), la ministra Robles explicó que todos se encuentran bien y han adoptado medidas de "prevención, prudencia y seguridad", según El País. Los militares españoles encuadrados en la misión de Naciones Unidas para Líbano (UNIFIL) pasaron la noche "bunkerizados", añadió la ministra, ante la reanudación de las hostilidades entre Israel y la milicia chií Hezbolá, con intercambio de cohetes y proyectiles.

La posición española es compatible con el hecho de que dos destructores destacados en la base de Rota, el USS Roosevelt y el USS Bulkeley, estén desplegados en el Mediterráneo Oriental para reforzar la protección de Israel ante los ataques con misiles balísticos lanzados en represalia por Irán, según El País. Los buques, a diferencia de los aviones, pueden pasar meses fuera de su base principal y recibir las órdenes mientras están navegando, por lo que España no tiene la posibilidad de vetarlas.

El jefe de la diplomacia española subrayó que la seguridad de los 30.000 españoles que se encuentran en la región es su prioridad y prometió apoyo a los que han quedado atrapados por la suspensión de vuelos en aeropuertos con un gran volumen de tráfico internacional, como los de Emiratos Árabes Unidos, donde se encuentran en estos momentos 13.000 españoles, más del 40 por ciento del total, según El País.

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores aseguraron que "se están barajando todas las opciones para evacuar tanto por vía terrestre como por vía aérea al mayor número de españoles que se encuentran bloqueados en la zona", aunque subrayaron la dificultad de acometer una operación "con garantías razonables de éxito", según El País. La mayoría de los países de la región tienen cerrado su espacio aéreo y las distancias por vía terrestre son enormes. "Desde Dubai hasta Riad, a modo de ejemplo, la distancia por carretera supera los 1.000 kilómetros, sin que además haya garantías de que a la llegada a la capital saudí el espacio aéreo esté abierto", señalaron las fuentes.

La unidad de crisis activada en el Ministerio de Asuntos Exteriores estará operativa las 24 horas del día "mientras dure esta situación, que tiene visos de durar bastante", dijo Albares, según El País. El ministro añadió que el Gobierno está "en contacto con las compañías aéreas para aprovechar cualquier ventana de oportunidad de que los vuelos comerciales se retomen y dar posibilidad de salida también por esa vía al mayor número posible de compatriotas".

Las contundentes condenas de Sánchez es poco probable que lo hagan popular ante Trump, quien el año pasado arremetió contra España por negarse a aceptar la propuesta de la OTAN de que los estados miembros aumentaran su gasto en defensa al 5 por ciento de su PIB, según The Guardian. Sin embargo, los comentarios del primer ministro español están en consonancia con su estatus como uno de los líderes europeos más francos. Sánchez ha estado entre los críticos europeos más vocales tanto de la guerra de Israel en Gaza como de la respuesta de la Unión Europea a ella.

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