El ejército estadounidense disparó contra un petrolero con bandera iraní el miércoles 6 de mayo de 2026, poco después de que Donald Trump emitiera un nuevo ultimátum a Teherán exigiéndole aceptar un acuerdo para terminar la guerra o enfrentar una nueva ola de bombardeos "a un nivel e intensidad mucho mayores que antes". El ataque se produjo en medio de reportes no confirmados sobre avances en las negociaciones estancadas entre ambos países.