La administración Trump aprobó en diciembre de 2025 la venta de procesadores H200 de Nvidia a clientes chinos, marcando un giro en la política de controles de exportación de semiconductores que había endurecido la administración Biden desde 2022. La decisión busca aumentar la cuota de mercado de fabricantes estadounidenses mientras mantiene la ventaja tecnológica de Estados Unidos, aunque expertos advierten que empresas chinas ya han ordenado más de 2 millones de estos chips avanzados, según reportes de la industria.