Estados Unidos califica a Cuba como amenaza a su seguridad nacional mientras La Habana rechaza acusaciones
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Estados Unidos califica a Cuba como amenaza a su seguridad nacional mientras La Habana rechaza acusaciones

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio declaró este jueves que Cuba representa una "amenaza a la seguridad nacional" de Estados Unidos y advirtió que la probabilidad de alcanzar un acuerdo pacífico "no es alta", mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez acusó a Rubio de "mentiras" y negó que la isla constituya peligro alguno para Washington. Las declaraciones se producen un día después de que Estados Unidos acusara formalmente al expresidente cubano Raúl Castro de asesinato por el derribo de dos aviones en 1996 que causó la muerte de ciudadanos estadounidenses.

INTERNACIONAL21 MAY 2026

Marco Rubio afirmó ante periodistas que, aunque Washington prefiere "una solución diplomática" con Cuba, el presidente Donald Trump tiene el derecho y la obligación de proteger a su país contra cualquier amenaza. "Sigo siendo honesto con ustedes, la probabilidad de que eso suceda, dado con quién estamos tratando ahora mismo, no es alta", dijo Rubio según reportó la BBC.

El secretario de Estado acusó además a Cuba de ser "uno de los principales patrocinadores del terrorismo en toda la región", afirmación que el canciller cubano Bruno Rodríguez negó vehementemente en una publicación en la red social X. Rodríguez criticó a Rubio por intentar "instigar una agresión militar" y acusó al gobierno estadounidense de atacar a su país "despiadada y sistemáticamente".

Las declaraciones de Rubio se producen en medio de una grave crisis energética en Cuba, exacerbada por lo que la BBC describe como un bloqueo petrolero efectivo de Estados Unidos. La isla ha experimentado apagones prolongados y escasez de alimentos en los últimos meses, mientras enfrenta presión de la administración Trump para alcanzar un acuerdo.

Según Rubio, Cuba ha aceptado una oferta estadounidense de 100 millones de dólares (74,4 millones de libras esterlinas) en ayuda humanitaria, según informó la BBC.

La escalada de tensiones ocurre un día después de que el gobierno estadounidense presentara cargos formales contra Raúl Castro por el derribo de dos aviones en 1996 que resultó en la muerte de ciudadanos estadounidenses. La acusación del miércoles es vista por algunos analistas como reminiscente de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Trump en enero, según la BBC.

Cuando periodistas preguntaron a Rubio si su gobierno intentaría llevar a Castro a Estados Unidos para enfrentar los cargos y cómo lo haría, el secretario de Estado respondió: "No voy a hablar sobre cómo lo traeremos aquí, si estuviéramos tratando de traerlo aquí, ¿por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?"

El fiscal general interino Todd Blanche, quien anunció los cargos en Miami el miércoles, declaró que Estados Unidos "espera que él se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera", según la BBC.

Desde la Oficina Oval, Trump calificó a Cuba como un "país fallido" y afirmó que su administración está intentando ayudarlos "en base humanitaria". El presidente estadounidense dijo que los cubanoamericanos "quieren regresar a su país" y ayudar a que Cuba tenga éxito.

"Otros presidentes han mirado esto durante 50, 60 años tratando de hacer algo y parece que yo seré quien lo haga, así que estaría feliz de hacerlo", declaró Trump según la BBC.

Trump ha buscado repetidamente ejercer presión sobre Cuba y ha discutido abiertamente derrocar su régimen comunista, según reportó la BBC. La administración estadounidense mantiene su postura de que la diplomacia sigue siendo la opción preferida, aunque Rubio expresó escepticismo sobre las posibilidades de éxito de esta vía.

La situación humanitaria en Cuba se ha deteriorado significativamente en los últimos meses. Los ciudadanos cubanos han enfrentado apagones extendidos y escasez de alimentos, crisis agravada por las sanciones estadounidenses y el bloqueo petrolero efectivo impuesto por Washington.

La aceptación por parte de Cuba de los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria estadounidense representa un desarrollo significativo en las relaciones bilaterales, aunque las declaraciones de ambos gobiernos sugieren que las tensiones políticas fundamentales permanecen sin resolver.

El intercambio de acusaciones entre Rubio y Rodríguez refleja el profundo deterioro de las relaciones entre ambos países. Mientras Washington acusa a La Habana de patrocinar el terrorismo y representar una amenaza a la seguridad nacional, Cuba niega estas afirmaciones y acusa a Estados Unidos de agresión y de mantener políticas que agravan la crisis humanitaria en la isla.

La situación plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, especialmente considerando la retórica agresiva de la administración Trump y su declarada intención de lograr un cambio de régimen en la isla. La combinación de presión diplomática, acusaciones criminales contra líderes cubanos y el ofrecimiento simultáneo de ayuda humanitaria sugiere una estrategia multifacética por parte de Washington.

La comunidad internacional observa con atención estos desarrollos, particularmente en el contexto de las acciones previas de la administración Trump en la región, incluyendo la captura de Maduro en Venezuela. La pregunta sobre cómo Estados Unidos podría intentar llevar a Castro a territorio estadounidense para enfrentar los cargos criminales añade un elemento de incertidumbre adicional a una situación ya volátil.

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21 may 2026
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Marco Rubio afirmó ante periodistas que, aunque Washington prefiere "una solución diplomática" con Cuba, el presidente Donald Trump tiene el derecho y la obligación de proteger a su país contra cualquier amenaza. "Sigo siendo honesto con ustedes, la probabilidad de que eso suceda, dado con quién estamos tratando ahora mismo, no es alta", dijo Rubio según reportó la BBC.

El secretario de Estado acusó además a Cuba de ser "uno de los principales patrocinadores del terrorismo en toda la región", afirmación que el canciller cubano Bruno Rodríguez negó vehementemente en una publicación en la red social X. Rodríguez criticó a Rubio por intentar "instigar una agresión militar" y acusó al gobierno estadounidense de atacar a su país "despiadada y sistemáticamente".

Las declaraciones de Rubio se producen en medio de una grave crisis energética en Cuba, exacerbada por lo que la BBC describe como un bloqueo petrolero efectivo de Estados Unidos. La isla ha experimentado apagones prolongados y escasez de alimentos en los últimos meses, mientras enfrenta presión de la administración Trump para alcanzar un acuerdo.

Según Rubio, Cuba ha aceptado una oferta estadounidense de 100 millones de dólares (74,4 millones de libras esterlinas) en ayuda humanitaria, según informó la BBC.

La escalada de tensiones ocurre un día después de que el gobierno estadounidense presentara cargos formales contra Raúl Castro por el derribo de dos aviones en 1996 que resultó en la muerte de ciudadanos estadounidenses. La acusación del miércoles es vista por algunos analistas como reminiscente de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Trump en enero, según la BBC.

Cuando periodistas preguntaron a Rubio si su gobierno intentaría llevar a Castro a Estados Unidos para enfrentar los cargos y cómo lo haría, el secretario de Estado respondió: "No voy a hablar sobre cómo lo traeremos aquí, si estuviéramos tratando de traerlo aquí, ¿por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?"

El fiscal general interino Todd Blanche, quien anunció los cargos en Miami el miércoles, declaró que Estados Unidos "espera que él se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera", según la BBC.

Desde la Oficina Oval, Trump calificó a Cuba como un "país fallido" y afirmó que su administración está intentando ayudarlos "en base humanitaria". El presidente estadounidense dijo que los cubanoamericanos "quieren regresar a su país" y ayudar a que Cuba tenga éxito.

"Otros presidentes han mirado esto durante 50, 60 años tratando de hacer algo y parece que yo seré quien lo haga, así que estaría feliz de hacerlo", declaró Trump según la BBC.

Trump ha buscado repetidamente ejercer presión sobre Cuba y ha discutido abiertamente derrocar su régimen comunista, según reportó la BBC. La administración estadounidense mantiene su postura de que la diplomacia sigue siendo la opción preferida, aunque Rubio expresó escepticismo sobre las posibilidades de éxito de esta vía.

La situación humanitaria en Cuba se ha deteriorado significativamente en los últimos meses. Los ciudadanos cubanos han enfrentado apagones extendidos y escasez de alimentos, crisis agravada por las sanciones estadounidenses y el bloqueo petrolero efectivo impuesto por Washington.

La aceptación por parte de Cuba de los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria estadounidense representa un desarrollo significativo en las relaciones bilaterales, aunque las declaraciones de ambos gobiernos sugieren que las tensiones políticas fundamentales permanecen sin resolver.

El intercambio de acusaciones entre Rubio y Rodríguez refleja el profundo deterioro de las relaciones entre ambos países. Mientras Washington acusa a La Habana de patrocinar el terrorismo y representar una amenaza a la seguridad nacional, Cuba niega estas afirmaciones y acusa a Estados Unidos de agresión y de mantener políticas que agravan la crisis humanitaria en la isla.

La situación plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, especialmente considerando la retórica agresiva de la administración Trump y su declarada intención de lograr un cambio de régimen en la isla. La combinación de presión diplomática, acusaciones criminales contra líderes cubanos y el ofrecimiento simultáneo de ayuda humanitaria sugiere una estrategia multifacética por parte de Washington.

La comunidad internacional observa con atención estos desarrollos, particularmente en el contexto de las acciones previas de la administración Trump en la región, incluyendo la captura de Maduro en Venezuela. La pregunta sobre cómo Estados Unidos podría intentar llevar a Castro a territorio estadounidense para enfrentar los cargos criminales añade un elemento de incertidumbre adicional a una situación ya volátil.

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