

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciará oficialmente el cese de la producción de monedas de un centavo, poniendo fin a una tradición que se remonta a 1792, debido a los altos costos de fabricación y los cambios en los hábitos de consumo.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, realizará una ceremonia simbólica para acuñar la última moneda de un centavo, marcando el final de una era para la moneda más pequeña de Estados Unidos. La decisión se fundamenta en que actualmente cuesta casi cuatro centavos producir una moneda de un centavo, lo que resulta económicamente ineficiente.
Según datos oficiales, en el año fiscal 2024, los centavos representaron el 57% de las 5.61 mil millones de monedas circulantes producidas por la Casa de la Moneda. Sin embargo, con aproximadamente 300 mil millones de centavos ya en existencia, el gobierno determinó que no era necesario seguir produciéndolos.
El presidente Donald Trump anticipó esta medida en febrero, señalando en su plataforma Truth Social que la producción de centavos era un gasto innecesario para el país. La decisión se espera que genere un ahorro de aproximadamente 56 millones de dólares anuales.
Es importante destacar que los centavos existentes seguirán siendo válidos para transacciones, depósitos bancarios y coleccionismo. Simplemente no se acuñarán nuevas monedas. Las instalaciones de acuñación de Filadelfia y Denver, que tradicionalmente producían estos centavos, cesarán su fabricación.
La moneda, autorizada originalmente por la Ley de Acuñación de 1792, ha sido parte integral del sistema monetario estadounidense durante más de dos siglos. Su eliminación refleja los cambios tecnológicos y económicos, especialmente el auge de los pagos digitales que reducen la dependencia de las monedas físicas.
Cada centavo puede circular aproximadamente 30 años antes de desgastarse, por lo que no se prevé una escasez inmediata de esta moneda en la economía estadounidense.