

Mientras el presidente Donald Trump rechaza participar en la Conferencia del Clima COP30 en Belém, Brasil, gobernadores y líderes locales estadounidenses han llegado al evento para demostrar que el compromiso climático del país va más allá de la postura federal.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático COP30 arrancó este lunes con una marcada ausencia: la delegación oficial del gobierno federal de Estados Unidos. Sin embargo, más de 100 líderes subnacionales estadounidenses han acudido al evento para mostrar que la lucha contra el cambio climático continúa a nivel estatal y municipal.
El presidente Donald Trump, quien ha retirado por segunda vez a Estados Unidos del Acuerdo de París, no envió una delegación de alto nivel. En contraste, representantes de 24 estados, ciudades y territorios están participando en las negociaciones, representando aproximadamente dos tercios de la población estadounidense y casi tres cuartos de su producción económica.
Jay Inslee, ex gobernador de Washington, declaró a Deutsche Welle: "Es muy importante que no permitamos que exista la percepción de que el progreso se ha detenido". Inslee, miembro fundador de la Alianza Climática de EE.UU., enfatizó que "una parte de Estados Unidos no ha abandonado París: solo el gobierno federal".
Un análisis reciente de la coalición America Is All In revela que la acción climática local, junto con un eventual renovado apoyo federal después de 2028, podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos en un 56% por debajo de los niveles de 2005 para 2035.
Los líderes locales destacan que incluso en estados como Texas, que respaldó a Trump en las últimas tres elecciones, las energías renovables están en auge. Texas lidera actualmente el desarrollo de generación de energía renovable y capacidad de baterías en el país.
Gina McCarthy, asesora climática de la administración Biden, subrayó durante el Foro de Líderes Locales de la COP30 que "el cambio ocurre desde abajo". Los 24 estados de la Alianza Climática ya han reducido colectivamente las emisiones de gases de efecto invernadero en un 24% por debajo de los niveles de 2005, mientras aumentaban su PIB en un 34%.
A nivel internacional, varios líderes mundiales han criticado la postura de Trump. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lo acusó directamente de estar "contra la humanidad", mientras que el presidente de Chile, Gabriel Boric, rechazó su negación del cambio climático.
La ausencia de Estados Unidos no ha impedido que la conferencia avance. El presidente de la COP30, Andre Correa do Lago, enfatizó la necesidad de trabajar juntos, advirtiendo: "O decidimos cambiar por elección, o nos impondrán el cambio por tragedia".
Mientras tanto, países como China están tomando la iniciativa en la transición energética, desarrollando y exportando tecnologías verdes que están impulsando la transformación económica global.
A pesar de los desafíos políticos, los líderes locales estadounidenses mantienen su compromiso. Como declaró McCarthy: "Tenemos poder, tenemos capacidad y, maldita sea, ¡vamos a usarlo!"