Una investigación de la BBC descubrió una industria clandestina en Mityana, Uganda, donde estafadores explotan animales heridos para solicitar donaciones de amantes de los animales en países occidentales. Los perpetradores filman perros en condiciones deplorables, inflan costos de tratamiento y, según testimonios, incluso lesionan deliberadamente a los animales para generar contenido emotivo que ha recaudado más de 730.000 dólares en cinco años.