Una declaración del ministro de Finanzas de Indonesia sobre la posibilidad de cobrar peajes en el Estrecho de Malaca, posteriormente aclarada como no seria, ha expuesto la creciente vulnerabilidad de los pasos marítimos estratégicos como herramientas de presión geopolítica. El estrecho, que conecta el océano Índico con el Pacífico y representa el 22% del comercio marítimo internacional, se suma a otros puntos críticos como Ormuz y el estrecho de Taiwán en un contexto donde el control geográfico se convierte en palanca de poder, según advierten expertos internacionales.