Un informe del German Marshall Fund concluye que una invasión anfibia china a Taiwán probablemente fracasaría y resultaría en enormes pérdidas humanas para Beijing, mientras expertos taiwaneses analizan las implicaciones de la reciente operación militar estadounidense en Venezuela para la seguridad de la isla.
Un reciente estudio del German Marshall Fund titulado "Si China ataca a Taiwán" evalúa que un intento de invasión anfibia a gran escala contra la isla probablemente fracasaría, imponiendo costos extremadamente altos a Beijing y resultando solo en ganancias territoriales limitadas, según informa Indian Defense News.
El informe modela un escenario de guerra mayor en el que China lanza desembarcos anfibios en Taiwán, sincronizados con ataques a gran escala contra objetivos militares taiwaneses y fuerzas estadounidenses estacionadas en Japón y Guam. Aunque se considera que el Ejército Popular de Liberación (EPL) sería capaz de llegar a las costas de Taiwán, su logística se vería severamente degradada por la efectiva interceptación taiwanesa y estadounidense de barcos y aeronaves que atraviesan el Estrecho de Taiwán.
Según el estudio, tras varios meses de intensos combates, las fuerzas chinas podrían sufrir hasta 100.000 bajas mortales. Estas "pérdidas masivas" crearían presión política y militar sobre Beijing para aceptar una retirada de la isla principal de Taiwán, permitiendo la repatriación de sus tropas supervivientes al continente, lo que efectivamente reconocería el fracaso de la campaña mientras intenta salvar las apariencias a nivel doméstico.
Taiwán también pagaría un precio muy alto en este escenario. El estudio proyecta aproximadamente 50.000 bajas militares y 50.000 civiles para la isla en un conflicto a gran escala. Estados Unidos perdería alrededor de 5.000 efectivos militares y 1.000 civiles, mientras que Japón podría sufrir unas 1.000 muertes militares y 500 civiles.
A pesar de la eventual retirada china de Taiwán propiamente dicho, el informe considera probable que las fuerzas chinas pudieran retener el control de las cercanas islas de Kinmen y Matsu, lo que supondría una pérdida territorial parcial para Taiwán.
En paralelo a este análisis, expertos taiwaneses han evaluado las implicaciones de la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, denominada "Operación Resolución Absoluta", que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, según informa el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Alexander Chieh-cheng Huang, profesor del Instituto de Asuntos Internacionales y Estudios Estratégicos de la Universidad Tamkang, señala que la operación estadounidense en Venezuela demostró un nivel de guerra centrada en redes que sigue siendo un punto de referencia desalentador para el EPL. "Para el EPL, igualar esto requiere no solo sistemas de hardware avanzados, sino un nivel de comando descentralizado e integración de fuerzas conjuntas que todavía está ensayando", afirma Huang.
El almirante retirado Lee Hsi-min, ex jefe del Estado Mayor General del Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán, argumenta que la operación estadounidense en Venezuela no ofrece a China un modelo útil o transferible para actuar contra Taiwán. "La razón fundamental es la intención estratégica. Beijing ha enmarcado consistentemente el tema de Taiwán como un asunto puramente interno", explica Lee. "Si China recurre a la acción militar, su objetivo no sería el castigo simbólico o la eliminación del liderazgo, sino la ocupación y control integral de Taiwán".
Lee también destaca que Taiwán no está gobernado por un régimen autoritario personalista como Venezuela. "Es una democracia madura donde la gobernanza se basa en un marco constitucional y legal estable en lugar de en la autoridad de cualquier individuo", señala. "Si los líderes nacionales quedaran incapacitados, los mecanismos de sucesión legalmente definidos garantizarían la continuidad del gobierno".
I-Chung Lai, presidente de la Fundación Prospect, indica que en Taiwán han surgido dos interpretaciones sobre la trayectoria de la política exterior de la administración Trump tras la operación en Venezuela. Una escuela de pensamiento argumenta que esta operación significa que la administración Trump priorizará asuntos en el entorno cercano de Estados Unidos, con menos atención a otras regiones, incluido el teatro Indo-Pacífico. La otra perspectiva sostiene que este episodio demuestra el compromiso de la administración Trump con su Estrategia de Seguridad Nacional, que enfatiza fuertemente la seguridad de Taiwán.
Bonny Lin, directora del Proyecto de Poder de China en el CSIS, advierte que una operación similar a la de Venezuela probablemente fracasaría para Beijing. "A nivel estratégico, Washington no quiere ocupar permanentemente o dirigir Venezuela", explica Lin. "Asumiendo que China sea capaz de una operación tan compleja, no está claro que Beijing se contentaría con un resultado similar al que produjo la operación estadounidense, donde el gobierno de Taiwán permanece en su lugar".
Lin también señala que una de las principales desventajas de que China intente replicar la operación militar estadounidense sería la reacción internacional contra Beijing, junto con un apoyo intensificado a Taipei. "Capturar a un líder democráticamente electo y respetado probablemente desencadenaría una condena global mucho mayor", advierte.
Los expertos coinciden en que la lección clave para Taiwán es continuar fortaleciendo sus capacidades contra la decapitación política y seguir institucionalizando mecanismos robustos de continuidad gubernamental. Estas medidas siguen siendo esenciales para garantizar que Taiwán pueda resistir y derrotar cualquier intento de socavar su liderazgo político o resiliencia nacional a través de estrategias de decapitación.