La comunicación facilitada y métodos similares, que prometen permitir a personas con autismo profundo comunicarse mediante tableros de letras con apoyo físico de facilitadores, carecen de respaldo científico según décadas de investigación. Estudios demuestran que los mensajes producidos reflejan el conocimiento de los facilitadores, no de las personas autistas, según reporta The New York Times en un artículo de opinión publicado en mayo de 2026.