Internacional

Europa debate su rearme ante la amenaza rusa mientras EE.UU. exige mayor compromiso defensivo

Los líderes militares y políticos europeos intensifican los llamados a incrementar el gasto en defensa ante la creciente amenaza de Rusia, mientras Estados Unidos advierte que podría actuar solo si Europa no asume mayor responsabilidad en su propia seguridad. La Conferencia de Seguridad de Múnich se convirtió en el escenario de este debate sobre el futuro de la seguridad europea en un orden mundial en transformación.

INTERNACIONAL15 FEB 2026

Los máximos jefes militares de Reino Unido y Alemania han realizado un llamamiento conjunto sin precedentes para que la población acepte el caso "moral" del rearme y se prepare ante la amenaza de un posible conflicto con Rusia, según informaron en un artículo publicado en The Guardian y Die Welt.

El Mariscal Jefe del Aire Richard Knighton, jefe del Estado Mayor de Defensa británico, y el General Carsten Breuer, jefe de Defensa alemán, advirtieron que la postura militar de Rusia "se ha desplazado decisivamente hacia el oeste" y que se necesita un "cambio radical" en la defensa y seguridad de Europa.

"Hay una dimensión moral en este esfuerzo. El rearme no es belicismo; es la acción responsable de naciones determinadas a proteger a su pueblo y preservar la paz", escribieron ambos líderes militares, según recoge The Guardian.

Este llamamiento se produce en un contexto donde existe una significativa reticencia entre los votantes británicos y alemanes a aceptar sacrificios económicos a cambio del rearme, a pesar de que las mayorías en ambos países creen que el estallido de una tercera guerra mundial es más probable que no en los próximos cinco años.

La Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada este fin de semana, ha puesto de manifiesto la creciente preocupación por la seguridad europea y las tensiones transatlánticas. El canciller alemán Friedrich Merz estableció el tono con su discurso el viernes, advirtiendo que "en la era de las grandes potencias, nuestra libertad ya no está simplemente garantizada. Está amenazada", según informó Sky News.

"El orden internacional basado en derechos y reglas... ya no existe de la manera en que existió una vez", añadió Merz, destacando el fin del orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos, representado por el secretario de Estado Marco Rubio, envió un mensaje claro a sus aliados europeos: Europa debe asumir mayor responsabilidad en su propia defensa mientras EE.UU. se centra en otras prioridades consideradas más importantes para los intereses nacionales estadounidenses.

"Queremos que Europa sea fuerte", dijo Rubio en su discurso, según Sky News. "Creemos que Europa debe sobrevivir porque las dos grandes guerras del siglo pasado sirven para nosotros como un recordatorio constante de la historia de que, en última instancia, nuestro destino está y siempre estará entrelazado con el vuestro".

Sin embargo, añadió una advertencia: "Bajo el presidente Trump, Estados Unidos volverá a asumir la tarea de renovación y restauración, impulsada por una visión de un futuro tan orgulloso, soberano y vital como el pasado de nuestra civilización. Y aunque estamos preparados, si es necesario, para hacer esto solos, es nuestra preferencia, y es nuestra esperanza, hacerlo junto con vosotros, nuestros amigos aquí en Europa".

El primer ministro británico, Keir Starmer, intentó asegurar que el Reino Unido y sus aliados europeos están tomando medidas para reforzar sus defensas debilitadas. "Debemos construir nuestro poder duro porque esa es la moneda de la época", dijo a los delegados. "Debemos ser capaces de disuadir la agresión y, sí, si es necesario, debemos estar listos para luchar. Para hacer lo que sea necesario para proteger a nuestra gente, nuestros valores y nuestra forma de vida".

Sin embargo, expertos militares señalaron rápidamente que su retórica estaba muy lejos de la realidad del presupuesto de defensa de su propio país. El Reino Unido solo planea aumentar el gasto en defensa al 2,5% del PIB desde el 2,3% para el próximo año, sin un plan financiado para elevarlo al nuevo objetivo de la OTAN del 3,5% para 2035.

En contraste con la postura predominante, el presidente español Pedro Sánchez ofreció un mensaje diferente en su primera participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Según Euronews, Sánchez cuestionó las estrategias de rearme nuclear de las potencias, argumentando que "el rearme nuclear no protegerá a nadie de Vladimir Putin".

El presidente español utilizó cifras contundentes para contextualizar su argumento: las potencias gastan más de 11 millones de dólares cada hora en armas nucleares, y solo Estados Unidos gastará 946.000 millones de dólares en armas nucleares durante la próxima década. "Esto es suficiente para erradicar la pobreza extrema en el mundo", señaló Sánchez.

A pesar de rechazar el rearme nuclear, Sánchez dejó claro que esto no significa descuidar la defensa. Según sus propias palabras, España ha triplicado su gasto militar y duplicado sus tropas desplegadas. También respaldó la creación de un verdadero ejército europeo y aseguró que su país "colaborará con lo que sea necesario".

El contexto geopolítico actual presenta desafíos significativos para Europa. Según un análisis de IP Quarterly, cuatro tendencias principales definen el entorno estratégico en el que Europa debe operar: una creciente brutalización de las relaciones internacionales, donde la coerción y el uso de la fuerza vuelven a ser instrumentos centrales; una intensificación de la competencia por los recursos; un aumento de la multipolaridad; y la emergencia de la tecnología como instrumento crítico de poder.

"En el centro de esta transformación se encuentra la renovada primacía de la violencia —económica, política y, sobre todo, militar. Los Estados están dispuestos a ir a la guerra para asegurar sus intereses, a menudo ignorando las instituciones internacionales y las reglas establecidas del derecho", señala el análisis.

Para Europa, Rusia sigue siendo la amenaza más aguda: "Los objetivos de Moscú no han cambiado, se está preparando para un conflicto prolongado, y sus esfuerzos por socavar a Europa son evidentes, desde el sabotaje hasta las campañas de desinformación".

En este contexto, Alemania emerge como un actor clave para el futuro de la seguridad europea. Si su rearme tiene éxito, es probable que se convierta en la potencia militar convencional más fuerte del continente. Muchos socios, como los países bálticos y escandinavos, quieren que Berlín lidere este ajuste europeo y confían en que lo haga.

Sin embargo, esto plantea un dilema familiar: "¿Puede Berlín ayudar al continente a formar un bloque de poder que afirme sus intereses frente a Rusia, China y Estados Unidos? ¿O liderará a medias, dividirá el continente, o incluso intentará actuar por su cuenta?"

La disposición de Berlín a liderar podría aumentar, en parte porque ya está sufriendo las consecuencias del cambio en el orden internacional. "Una Alemania fuerte al servicio de Europa sería ciertamente una novedad, después de todo, históricamente Alemania ha utilizado su fuerza militar contra Europa, no a favor de ella", señala el análisis.

Los líderes europeos coinciden en que el continente debe volverse más soberano y resiliente, no solo en términos de tecnología, industria y capacidad militar, sino también en la defensa de su modelo democrático. Sin embargo, hacerlo es costoso, políticamente difícil y contrario al tipo de entorno internacional que muchos europeos preferirían habitar.

A medida que Europa se enfrenta a estos desafíos, la cuestión clave sigue siendo si podrá adaptarse a un mundo donde el poder duro vuelve a ser la moneda dominante, sin abandonar los valores fundamentales que han definido su proyecto durante décadas.

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