En la provincia de Ghor, Afganistán, padres desesperados están vendiendo a sus hijas menores de edad para evitar que sus familias mueran de hambre, en medio de una crisis humanitaria sin precedentes donde 4,7 millones de personas —más de una décima parte de la población— están a un paso de la hambruna, según Naciones Unidas. La ayuda internacional se ha reducido un 70% respecto a 2025, mientras el desempleo masivo y la sequía severa agravan la situación en un país donde tres de cada cuatro personas no pueden cubrir sus necesidades básicas.