

Las autoridades federales confirmaron que el ataque perpetrado por Thomas Jacob Sanford, un ex marine de 40 años, fue impulsado por creencias antirreligiosas contra la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dejando un saldo de cuatro personas muertas y nueve heridas.
El FBI ha revelado detalles escalofriantes sobre el tiroteo ocurrido el 28 de septiembre de 2025 en una capilla mormona en Grand Blanc Township, Michigan, donde Thomas Jacob Sanford atacó a la congregación motivado por un profundo odio hacia la comunidad religiosa.
Según Jennifer Runyan, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Detroit, el ataque fue un acto de violencia premeditado y dirigido específicamente contra los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sanford condujo su camioneta pickup contra el lado del templo y comenzó a disparar contra los feligreses, para luego incendiar el edificio usando gasolina como acelerante.
Las víctimas mortales fueron identificadas como Craig Hayden, William 'Pat' Howard, John Bond y Thelma Armstrong. El FBI confirmó además que nueve personas resultaron heridas, una más de lo que se había informado inicialmente.
Los antecedentes del atacante revelan que desarrolló sentimientos antimormonos después de vivir en Utah, donde había tenido una relación sentimental fallida con una miembro de la iglesia. Fuentes cercanas indicaron que Sanford había sufrido adicción a las metanfetaminas tras dejar el servicio militar.
El tiroteo concluyó cuando las fuerzas del orden eliminaron a Sanford en el lugar de los hechos. Las autoridades han sido reservadas sobre los detalles específicos de su motivación, aunque confirmaron el móvil religioso.
La comunidad mormona ha respondido con un mensaje de amor y perdón. Lisa Louis, hija de una de las víctimas, declaró públicamente que perdonaba al atacante 'con el corazón'. Los líderes de la iglesia incluso organizaron una colecta para ayudar a la familia del agresor.
Brandt Malone, miembro de la congregación, manifestó que la confirmación del FBI representa 'los temores más oscuros' de la comunidad religiosa, señalando que este tipo de ataques afectan a creyentes de todas las tradiciones.