

La organización internacional Global Sumud Flotilla planea zarpar en la primavera de 2026 hacia la Franja de Gaza con más de 100 embarcaciones y 3.000 activistas procedentes de más de 100 países, en un intento por romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a los territorios palestinos ocupados.
La Global Sumud Flotilla ha revelado los detalles de su próxima misión marítima, que busca ser la mayor acción civil coordinada por vía marítima para Palestina hasta la fecha. Según declaraciones de Thiago Ávila, uno de los líderes de la iniciativa, la flotilla no solo pretende romper el asedio, sino también desembarcar en Gaza y realizar misiones de solidaridad en áreas como salud, construcción y comunicación.
La anterior flotilla, interceptada por Israel el 1 de octubre de 2025, resultó en el arresto de 473 tripulantes de más de 40 barcos, quienes fueron conducidos al puerto de Ashdod y posteriormente deportados. Los activistas denunciaron tratos vejatorios durante su detención.
Esta nueva iniciativa se presenta como una 'expansión decisiva', duplicando la capacidad y afluencia de la misión anterior. Según Ávila, los barcos zarparán desde varios puertos del Mediterráneo, con Barcelona como punto de referencia. La organización aspira a establecer una 'presencia de protección civil no armada' con participantes altamente capacitados para trabajar con comunidades palestinas.
Entre los objetivos de la misión destacan disuadir la violencia, documentar violaciones de derechos humanos y fortalecer mecanismos locales de protección. La flotilla contará con más de 1.000 trabajadores del sector sanitario a bordo de buques equipados con medicamentos y equipos vitales, con el objetivo de reforzar la atención de emergencia en un sistema de salud devastado.
Los organizadores aún no han divulgado la lista completa de participantes, pero anticipan que provendrán de casi todos los países, con perfiles profesionales diversos. En la flotilla anterior participaron personas de 44 países, incluyendo figuras como Greta Thunberg y Ada Colau.
La misión busca enviar un mensaje de solidaridad internacional y presionar por cambios en la situación de Gaza, recordando que la presión global generada por las protestas anteriores contribuyó a la imposición de un acuerdo de alto el fuego limitado.