El Fondo Monetario Internacional alertó este miércoles que la deuda pública global llegará al 100% del PIB en 2029, un nivel no visto desde la Segunda Guerra Mundial, impulsada por el endeudamiento de Estados Unidos y China. La directora gerente Kristalina Georgieva advirtió que el conflicto en Irán ha generado una crisis energética sin retorno al escenario previo, incluso con alto el fuego, y pidió a los países reducir la demanda energética de inmediato mientras rechaza subsidios generalizados que agraven el déficit fiscal.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió este miércoles durante la asamblea de primavera del organismo que el mundo enfrenta una crisis de deuda sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, agravada por las disrupciones energéticas derivadas del conflicto en Oriente Próximo.
"Observamos con gran preocupación el impacto de las interrupciones en el suministro de petróleo y gas en Oriente Próximo, dado que tienen repercusiones generalizadas en todas las economías", declaró Georgieva durante la conferencia de prensa celebrada junto con el Banco Mundial, según reportó El País.
La economista búlgara instó a los gobiernos a adoptar medidas inmediatas para reducir la demanda energética. "Deben tomarlas ahora; no esperen cuatro semanas", recalcó. "Porque si el conflicto persiste y todos los precios se mantienen altos durante un tiempo prolongado, debemos prepararnos para tiempos difíciles", alertó.
Según el informe Monitor Fiscal divulgado este miércoles por el FMI, la deuda pública bruta mundial aumentó hasta situarse cerca del 94% del PIB en 2025 y, de mantenerse las trayectorias actuales, alcanzará el 100% para 2029, un nivel que anteriormente solo se había alcanzado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, según informó El País.
El organismo identificó a Estados Unidos y China como los principales impulsores de este endeudamiento global. "Estados Unidos registra un déficit del gobierno general de entre el 7% y el 8% del PIB, a pesar de operar cerca de su plena capacidad y sin un plan de consolidación de la deuda a la vista; además, se proyecta que su deuda bruta alcance el 142% del PIB para el año 2031", advirtió el FMI.
En el caso de China, "la expansión fiscal a corto plazo orientada a respaldar la demanda interna en un contexto de presiones deflacionarias ha ampliado el déficit global del país hasta situarlo cerca del 8% del PIB; asimismo, se prevé que la persistencia de déficits elevados impulse su deuda hacia el 127% del PIB para 2031", según el informe.
Rodrigo Valdés, director del departamento de Asuntos Fiscales del FMI, señaló que "incluso en aquellos países donde la dinámica de la deuda ha mejorado, los niveles de deuda pública siguen situándose, en muchos casos, por encima de los picos alcanzados durante la crisis de la covid-19".
La crisis energética actual afecta al 13% del suministro diario mundial de petróleo y al 20% del gas natural licuado, según indicó Georgieva en su discurso inaugural de las reuniones de primavera, reportado por El Diario. El conflicto bélico ha bloqueado el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y el gas natural licuado, así como otros productos químicos esenciales para el sector agroalimentario y farmacéutico, según El País.
"Incluso en el mejor de los escenarios", no habrá una vuelta "pulcra y ordenada" a la situación previa al estallido de la guerra en Oriente Medio, ni siquiera en el caso de que un alto el fuego permanente desbloquee el paso por el estrecho de Ormuz, advirtió Georgieva según El Diario. La directora gerente puso como ejemplo las tensiones en el estrecho de Bab-el-Mandeb, que conecta con el Mar Rojo, y que nunca ha recuperado el tráfico previo a los niveles de 2023.
Estados Unidos, que inició los bombardeos sobre Teherán, tiene prisa por acabar con la guerra, pero exige la reapertura del estrecho de Ormuz, según El País. El actual conflicto está a un paso de iniciarse la octava semana de turbulencias, en medio de un débil alto el fuego.
Los precios del petróleo y otras materias primas se han disparado y han arrastrado a los carburantes, mientras empiezan a contagiar a productos alimenticios. La tensión en el Golfo está alimentando una espiral inflacionaria sin precedentes, según los informes del FMI citados por El País.
"Reconocemos que la magnitud de dicho impacto, tanto en el crecimiento como en la inflación, dependerá de la duración de estas interrupciones en el suministro y de la escala de los daños sufridos por la infraestructura energética en el Golfo", apuntó Georgieva, quien anticipó que las consecuencias de la guerra se dejarán notar más en abril. Explicó que los buques cisterna que zarparon antes del 28 de febrero ya han llegado a sus destinos, pero no hay nuevas entregas en camino.
El conflicto tendrá un efecto dominó con cierres de refinerías, escasez de algunos derivados petrolíferos, inseguridad alimentaria para 45 millones de personas y disrupciones en la cadena de suministros de insumos clave como el helio o la nafta, según El Diario.
La Comisión Europea ha tomado nota de las advertencias del FMI y ultima un paquete de medidas para afrontar la incipiente crisis energética. Entre las propuestas que prepara está implantar al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana, cerrar los edificios públicos siempre que sea posible y reducir los precios del transporte público, según El País.
Geogieva puso de ejemplo la adaptación de Europa a un nuevo modelo energético con más renovables tras aprender la lección en sus propias carnes a raíz de la guerra de Ucrania, cuando los precios de la energía se dispararon. "Sabemos que surgirán nuevas fuentes de energía y que se establecerán nuevas rutas de suministro. El problema radica en que llevará tiempo: un año, tal vez un año y medio", señaló.
El FMI rechazó frontalmente las políticas de gasto expansivo para combatir la inflación derivada del conflicto. Georgieva desaconsejó medidas costosas como recortes fiscales generalizados o subsidios energéticos, ya que podrían añadir presión inflacionaria y dificultar la tarea de los bancos centrales.
"Añadir un estímulo financiado con déficit a este mix en este momento incrementaría la carga sobre la política monetaria", señaló según El Diario. "Sería como conducir con un pie en el acelerador y otro en el freno", ejemplificó.
El organismo exigió que cualquier respuesta a los mayores costes de la energía sea oportuna, explícitamente temporal y canalizada mediante transferencias dirigidas específicamente a los más vulnerables, según El Español. El Fondo insistió en que las medidas generales deben evitarse a toda costa, ya que los subsidios amplios a la energía son "distorsionadores, fiscalmente caros, regresivos y difíciles de revertir".
Además, alertó de un peligroso efecto dominó: cuando la oferta de energía se reduce por la guerra, la demanda mundial tiene que ajustarse. Si los países intentan proteger a toda su población con subvenciones para que sigan consumiendo al mismo ritmo, el precio global de la energía subirá todavía más, según El Español.
Geogieva apeló a los países a que "rechacen acciones unilaterales" como controles a las exportaciones o precios ya que podrían complicar la recuperación y "echar gasolina al fuego", según El Diario.
En Europa, varios países de la Unión Europea han activado las cláusulas de escape de las normas comunitarias en materia de déficit para afrontar los compromisos del gasto en defensa, según El País. Los miembros de la OTAN se comprometieron el pasado verano en aumentar el gasto militar del 2% al 5% del PIB.
Al organismo le preocupa que los gastos asociados al envejecimiento de la población, como las pensiones o el gasto sanitario; las inversiones necesarias para afrontar la transición energética y tecnológica, así como el creciente gasto en defensa, no solo no dejen margen para reducir la deuda, sino que terminen aumentándola, según El País.
"Entre los países más pobres del mundo, el pago de intereses ha alcanzado máximos históricos en relación con los ingresos, al tiempo que la disminución de los flujos de ayuda está generando brechas de financiación que algunos países han sido incapaces de cubrir", advirtió el FMI.
"La inestabilidad interna agrava aún más las presiones fiscales: dentro de los países, el malestar social ha aumentado en todos los estratos de ingresos, y los repuntes de dicho malestar se asocian con un menor crecimiento y mayores déficits primarios", alertaron los funcionarios del organismo.
En el caso específico de España, el FMI proyectó que el déficit público se estancará en torno al 2,2% del PIB hasta 2031, debido a la dificultad de aplicar reformas estructurales, según El Español. El organismo destacó la polarización política como un obstáculo para acometer grandes ajustes, recomendando en su lugar iniciativas de eficiencia focalizadas.
La reducción del déficit español, que venía del 2,5% en 2025, tocará su nivel más bajo este mismo año 2026 al situarse en el 2,1%. Sin embargo, para 2027, el FMI prevé que el desvío presupuestario sufra un ligero repunte hasta el 2,3%. A partir de ese momento, se congelará de forma crónica e ininterrumpida en el 2,2% durante cuatro ejercicios consecutivos, desde 2028 hasta 2031, según El Español.
Ante la dificultad de aplicar grandes recortes por culpa del bloqueo político, el organismo recomendó apostar por "iniciativas de eficiencia focalizadas". El Fondo aplaudió directamente "las reformas de la administración pública digital en España", concluyendo que esta es la fórmula exacta para lograr "crear espacio fiscal con menores costes sociales y políticos".
A pesar del déficit crónico, la deuda española logrará perforar a la baja la simbólica barrera del 100% del PIB en 2026. Las proyecciones del FMI indican que el endeudamiento caerá desde el 100,4% del PIB de 2025 hasta situarse en el 98,2% en 2026, continuando de forma progresiva hasta el 90,4% a finales de 2031, según El Español.
Esta reducción sostenida de 10 puntos porcentuales a lo largo de la década se explica por unas "dinámicas favorables de crecimiento y tipos de interés", según el Fondo.
La trayectoria de las cuentas públicas españolas contrasta con la de las principales potencias de la eurozona. Alemania, forzada a aumentar su gasto, verá su deuda escalar desde el 62,9% en 2025 hasta casi el 74% en 2031, mientras que su déficit empeorará hasta el 3,7%. Francia verá cómo su endeudamiento sigue engordando hasta superar el 120% a final de la década. En el caso de Italia, la deuda se mantendrá estancada en niveles alarmantes, en torno al 136%, según El Español.
Valdés señaló que "los tipos de interés más altos y la mayor sensibilidad de los mercados ante las noticias de índole fiscal sugieren que el margen para acomodar las trayectorias de consolidación fiscal se está reduciendo".
El mundo vive una sucesión de perturbaciones desde el estallido de la pandemia de la covid-19, hace seis años. Le siguió la guerra de Ucrania, con una crisis energética y su posterior espiral inflacionaria. El año pasado, Donald Trump desestabilizó el mundo con los aranceles. La guerra en Irán es el último fenómeno que amenaza con hacer saltar las costuras de la economía global, según El País.
Los países han afrontado estos golpes con programas de apoyo a empresas y hogares. Aprendieron en la Gran Recesión que la austeridad en vena no es la mejor medicina para afrontarlas. Durante la última década han acumulado mucha deuda, que hay que pagar.
"De no haber sido por este shock, habríamos mejorado el crecimiento global", aseguró Georgieva según El Diario. El foco del evento estará en "cómo capear de la mejor manera este último shock y aliviar el daño a las economías y la gente".
El FMI actualizará sus previsiones económicas el próximo martes. Ninguno de los escenarios que ha diseñado el organismo permite una vuelta sencilla a la situación previa, ya que las disrupciones en el comercio mundial, pese a una potencial desescalada en Ormuz, pueden ser duraderas.
"La realidad es que no sabemos realmente qué futuro espera al tráfico por el Estrecho de Ormuz o, por lo que nos respecta, a la recuperación del tráfico aéreo regional", señaló Georgieva según El Diario.
"La elevada deuda, los mayores tipos de interés y las persistentes presiones del gasto dejan poco margen para la complacencia", advirtió el organismo dirigido por Georgieva. El Fondo señaló que los colchones fiscales mundiales se han agotado, que los mercados ya no perdonan los excesos y que no hay margen para aprobar nuevas ayudas generalizadas por la guerra en Oriente Próximo.
El conflicto pondrá a prueba a una economía que estaba demostrando su resiliencia gracias a las inversiones tecnológicas vinculadas a la Inteligencia Artificial. Como advirtió el FMI, serán los hogares vulnerables quienes soporten la mayor carga, según El Diario.
"Recemos por una paz duradera en Oriente Medio y en todas partes", concluyó Georgieva.