El Fondo Monetario Internacional redujo dos décimas su proyección de crecimiento económico para la eurozona en 2026, situándola en 0,9%, apenas dos meses después de su última revisión. El organismo atribuye el deterioro a la guerra en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz, que han desencadenado una crisis energética con efectos sobre la inflación y la confianza económica en el área monetaria.