El gobierno francés anunció que duplicará su gasto anual en electrificación de 5.500 millones a 10.000 millones de euros para 2030, priorizando la transición energética estructural sobre subsidios temporales al combustible, según declaró el primer ministro Sébastien Lecornu. La medida responde al aumento de precios del petróleo tras el conflicto con Irán y marca un cambio radical respecto a las políticas de alivio masivo implementadas en 2022.