El asesinato de Lyhanna, una niña de 11 años a manos de un presunto pederasta denunciado cinco veces sin ser investigado, ha destapado cuatro décadas de fracasos del sistema judicial francés en la protección de víctimas de violencia sexual. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, admitió el "fiasco enorme" y anunció la revisión de 70.000 expedientes de abusos a menores archivados sin investigación, mientras asociaciones denuncian que el 94% de las denuncias se desestiman y solo el 1% de los agresores son condenados.