

El primer ministro francés Sebastien Lecornu afronta este martes una prueba decisiva en la Asamblea Nacional, donde se votará el presupuesto de seguridad social para 2026 en medio de una fragmentación parlamentaria sin precedentes.
El gobierno francés se encuentra en una situación política delicada este 9 de diciembre de 2025, con una votación parlamentaria que podría definir el futuro de la administración de Sebastien Lecornu. La Asamblea Nacional se prepara para votar el presupuesto de seguridad social, un momento crítico que podría desencadenar consecuencias importantes para la gobernabilidad del país.
La Asamblea Nacional está dividida en tres bloques aproximadamente iguales: centro, izquierda y extrema derecha, ninguno con mayoría suficiente para aprobar legislación por sí solo. Lecornu, cuarto primer ministro de Emmanuel Macron desde las elecciones de junio de 2024, ha realizado concesiones significativas para intentar conseguir los votos necesarios.
Entre sus principales estrategias, Lecornu ha prometido suspender la reforma de pensiones que elevaría la edad de jubilación a 64 años y ha renunciado a utilizar el artículo 49.3 de la Constitución, que le permitiría aprobar el presupuesto sin votación parlamentaria. Estas concesiones buscan atraer especialmente al Partido Socialista, que cuenta con alrededor de 70 diputados.
Los desafíos son múltiples. La extrema derecha del Reagrupamiento Nacional y la izquierda de Francia Insumisa, que suman aproximadamente 211 diputados, ya han anunciado que votarán en contra del presupuesto. Se necesitan 288 votos para una mayoría en la cámara completa.
Si el presupuesto de seguridad social no se aprueba, es casi seguro que el presupuesto general para 2026 también fracase. En tal escenario, el gobierno probablemente introduciría una ley especial para permitir que la administración estatal continúe funcionando desde el 1 de enero utilizando las asignaciones de 2025.
Lecornu ha optado por una estrategia de negociación continua. Ha reducido el alcance de un gravamen sobre la riqueza, disminuyendo su recaudación esperada de 2.800 millones a 1.500 millones de euros, lo que podría persuadir a algunos diputados de partidos de derecha a abstenerse en lugar de votar en contra. También ha abandonado un plan para duplicar los copagos médicos, facilitando el apoyo de los socialistas.
Aunque una votación negativa sería un golpe personal para Lecornu, por ahora no se espera que renuncie inmediatamente. Su cálculo político es que, al renunciar voluntariamente al uso del artículo 49.3, la responsabilidad de un posible fracaso recaerá principalmente en los parlamentarios.
La votación de este martes será un momento decisivo que podría definir no solo el futuro inmediato del presupuesto francés, sino también la capacidad de Lecornu para gobernar en un parlamento altamente fragmentado.