Un convoy de más de 20 vehículos del Ministerio del Interior de Siria ingresó este lunes a la ciudad de Hasakah, en el noreste del país, como parte de un acuerdo de alto el fuego negociado con mediación de Estados Unidos que busca integrar las regiones controladas por los kurdos al gobierno de Damasco.
Las fuerzas del gobierno sirio comenzaron a desplegarse este lunes en Hasakah, una ciudad estratégica de aproximadamente 400.000 habitantes ubicada en el noreste de Siria, tras un acuerdo alcanzado el 30 de enero entre el presidente Ahmed al-Sharaa y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por kurdos.
Según informó la agencia de noticias North Press, cerca de 100 efectivos de las fuerzas de seguridad interior ingresaron a la ciudad alrededor de las 2 de la tarde, marcando un hito crucial en las negociaciones para determinar la integración de los territorios controlados por los kurdos al Estado sirio.
El acuerdo, respaldado por Estados Unidos, contempla un alto el fuego y un proceso gradual de integración militar y administrativa. Las condiciones incluyen que las FDS entreguen el control de campos petroleros, cruces fronterizos y campamentos de prisioneros del Estado Islámico, además de la incorporación individual de sus combatientes al ejército sirio.
Hasakah, una ciudad multiétnica con población kurda, árabe y cristiana, ha sido administrada desde 2016 por la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), brazo civil de las FDS. La entrada de las fuerzas gubernamentales representa el primer test real de convivencia entre ambas estructuras de seguridad.
El despliegue se produce después de intensos enfrentamientos en enero, cuando el gobierno sirio capturó vastos territorios en las provincias de Deir ez-Zor, Raqqa y parte de Hasakah. La mediación del enviado especial estadounidense Tom Barrack fue fundamental para alcanzar este acuerdo.
Un dato significativo es que algunos niños salieron a recibir a las fuerzas gubernamentales, a pesar de que regía un toque de queda, lo que podría interpretarse como una señal de esperanza tras años de conflicto.
La integración no estará exenta de desafíos. El presidente al-Sharaa ha prometido respetar los derechos de las minorías, incluso declarando el kurdo como lengua nacional, pero persisten dudas sobre la real implementación de estos compromisos.
La próxima semana se espera que una delegación del Consejo Nacional Kurdo viaje a Damasco para continuar las negociaciones, mientras que Nour al-Din Ahmed, candidato kurdo a gobernador de Hasakah, podría reunirse con el presidente al-Sharaa para definir detalles administrativos.
El mundo observa expectante este proceso, que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto sirio y definir el futuro de las comunidades kurdas en la región.