Las victorias electorales de fuerzas proeuropeas en Armenia y Moldavia, junto con los avances de Ucrania en su resistencia contra Rusia, representan tres derrotas significativas para Moscú en su pugna por mantener influencia en la región, según análisis de la situación geopolítica en el Cáucaso y Europa del Este. Estos resultados contrastan con el triunfo del magnate prorruso Bidzina Ivanishvili en Georgia en 2024, donde campañas de desinformación y chantaje rusos lograron imponer un gobierno alineado con el Kremlin pese al anhelo mayoritario de integración europea de la población.