El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta una crisis política sin precedentes después de que su ministra del Interior, varios ministros y más de 80 diputados laboristas pidieran su salida del cargo, ya sea inmediata o en el futuro cercano, según reportó la BBC. A pesar de la presión, Starmer declaró el martes ante el gabinete que continuará gobernando y que no se ha activado ningún proceso de elección de liderazgo, aunque al menos tres figuras prominentes del Partido Laborista emergen como posibles sucesores.