La administración Trump eximió la aplicación de decenas de leyes ambientales e históricas para permitir la construcción de un muro fronterizo que atravesaría el parque nacional de Big Bend en el sur de Texas, una vasta área protegida de desierto que recibe medio millón de visitantes anuales. La medida, publicada el martes en el Registro Federal, ha generado una fuerte oposición bipartidista en una región donde los cruces fronterizos ilegales representaron menos del medio por ciento del total nacional el año pasado.