La administración de Donald Trump ha expulsado de Estados Unidos a casi 8.000 ciudadanos cubanos desde su regreso a la Casa Blanca hasta abril de 2026, más del doble de los 3.385 deportados entre 2017 y 2021, según estadísticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El cambio marca un giro radical en la política migratoria hacia cubanos, históricamente tratados como refugiados políticos del comunismo, y afecta incluso a quienes participaron en protestas contra el régimen de La Habana.