Amin Abdullah, padre de ocho hijos y guardia de seguridad del Centro Islámico de San Diego, murió el lunes junto a otros dos fieles al enfrentar a dos adolescentes que atacaron la mezquita en California, Estados Unidos. Las autoridades confirmaron que las acciones de Abdullah evitaron una masacre mayor antes de que los atacantes, de 17 y 18 años, se quitaran la vida. La policía investiga el tiroteo como un crimen de odio.