El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, decretó un estado de sitio de 30 días tras una ola de ataques coordinados por las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13) que dejó 10 agentes policiales muertos y otros 10 heridos el 18 de enero. La crisis estalló después de que el gobierno trasladara a líderes pandilleros a prisiones de máxima seguridad, lo que desencadenó motines en tres centros penitenciarios y una sangrienta represalia en las calles.