El bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz, que mantiene cerrada una de las principales rutas de tránsito de petróleo y gas del mundo, está impulsando a decenas de países a acelerar su abandono de los combustibles fósiles, según análisis de la Agencia Internacional de Energía. La crisis energética provocada por la operación militar de Donald Trump contra Irán ha elevado los precios del petróleo y gas a niveles récord, empujando a gobiernos desde Corea del Sur hasta Vietnam a priorizar energía solar, eólica y vehículos eléctricos como alternativa a la dependencia de hidrocarburos importados.
La guerra desatada por la administración Trump contra Irán está generando consecuencias no previstas que amenazan con socavar la visión del presidente estadounidense de un mundo dominado por los combustibles fósiles. El cierre prolongado del estrecho de Ormuz, que Trump mantiene mediante un bloqueo naval hasta que Irán se rinda, está acelerando la transición energética global que el mandatario estadounidense ha intentado frenar desde su regreso al poder.
Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía, advirtió la semana pasada que el mundo enfrenta "la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia", según reportó The New Republic. El rastreador de crisis energética de la agencia lista casi 40 países que han tomado medidas de emergencia ante el aumento vertiginoso de los precios del petróleo y gas, desde Laos acortando la semana escolar a tres días hasta Nepal ordenando que los cilindros de gas para cocinar se llenen solo a la mitad, según The Guardian.
La escalada verbal entre Washington y Teherán continúa sin señales de resolución. Trump afirmó la semana pasada que Irán estaba "ahogándose como un cerdo relleno" con el petróleo que no puede exportar debido al bloqueo estadounidense. Desde Teherán, el líder supremo respondió que los extranjeros que "codiciosamente desean" el estrecho "no tienen lugar allí excepto en el fondo de sus aguas", según The Guardian. El intercambio elevó el espectro de un estancamiento prolongado.
En Estados Unidos, los precios de la gasolina han subido a casi 4.30 dólares por galón, según The New Republic. Para países de altos ingresos como Reino Unido, el impacto será doloroso, como dejaron en claro los últimos pronósticos del Banco de Inglaterra. En países en desarrollo, podría ser catastrófico a medida que se disparan los costos de energía y fertilizantes.
La crisis amenaza con agravarse durante el verano. Los precios crecientes del combustible para aviones y la escasez amenazan desde los viajes aéreos comerciales en Europa hasta la lucha contra incendios forestales en el oeste de Estados Unidos, según The New Republic. Un potencial súper El Niño podría desencadenar olas de calor en Asia, aumentando aún más la demanda de aire acondicionado y combustibles fósiles. Las sequías o inundaciones derivadas de ese patrón climático podrían forzar el cierre o reducción de producción de centrales hidroeléctricas, obligando a regiones dependientes de esta energía a aumentar su demanda de suministros cada vez más escasos y costosos de petróleo y gas.
La combinación de clima extremo y escasez de fertilizantes derivados del gas que típicamente fluyen a través del estrecho de Ormuz amenaza con exacerbar una inminente crisis alimentaria global alimentada por el cambio climático, según The New Republic.
Sin embargo, mientras la perspectiva inmediata es sombría, esta crisis de combustibles fósiles también está acelerando el inevitable cambio global hacia el abandono del petróleo y gas y la geopolítica tóxica que crean, según The Guardian. En la década de 1970, tras los shocks petroleros, los estados occidentales afectados buscaron disminuir su dependencia de un recurso cuyo suministro había demostrado ser contingente a los caprichos del cártel de productores OPEP. Eso significó introducir estándares de eficiencia de combustible para automóviles e impulsar la energía nuclear en Japón y Francia, en un proceso de "destrucción de demanda", según escribió Kate Mackenzie en un artículo reciente citado por The Guardian.
Cincuenta años después, los sustitutos limpios y de bajo costo para muchos usos de combustibles fósiles están mucho más fácil y económicamente disponibles. Aproximadamente el 45 por ciento del petróleo crudo consumido mundialmente se usa para transporte por carretera, gran parte del cual es cada vez más barato de electrificar, según Mackenzie citada por The Guardian.
Los fabricantes de automóviles han reportado aumentos pronunciados en la demanda de vehículos eléctricos ante la guerra con Irán. El director de Renault en Reino Unido lo llamó un "cambio sísmico", según The Guardian. En Europa continental, la demanda en marzo fue 51 por ciento mayor que un año antes.
A nivel gubernamental también hay una preocupación renovada por reducir el control del petróleo y gas, dado el hecho ahora obvio de que no se puede dar por sentado el paso libre por el estrecho, según The Guardian. Muchas razones contradictorias se presentaron para la sorpresiva salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP la semana pasada, pero quizás una motivación es aumentar los suministros y mover tanto petróleo y gas como sea posible en los años restantes de la era de combustibles fósiles, según The Guardian.
Selwin Hart, asesor especial del Secretario General de la ONU, señaló en una reunión en Santa Marta, Colombia, que tres cuartas partes de la población mundial viven en países que son importadores netos de combustibles fósiles, según The New Republic. Por cada aumento de 10 dólares en el precio del petróleo, los costos netos de importación de energía aumentan aproximadamente 160 mil millones de dólares anuales, según la consultora energética Ember citada por The New Republic. "Así que hoy", continuó Hart, "la urgencia de la transición para alejarse de los combustibles fósiles ya no es solo un imperativo climático o ambiental. Es un imperativo de seguridad, un imperativo económico y un imperativo de desarrollo".
Líderes de casi 60 países se reunieron la semana pasada en Santa Marta, Colombia, para discutir el abandono de los combustibles fósiles, según The New Republic. Parte de la inspiración para la reunión fue que poderosos países productores de combustibles fósiles, principalmente Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos, han hecho virtualmente imposibles tales discusiones en las conversaciones climáticas de la ONU.
La guerra en Irán ha ayudado a acelerar cambios que ya estaban en marcha y confirmado cualquier sospecha de que Estados Unidos es un socio poco confiable para la seguridad energética, según The New Republic. David Wallace-Wells de The New York Times señaló recientemente que las exportaciones chinas de energía solar, baterías y vehículos eléctricos crecieron 39 por ciento entre febrero y marzo de este año, según The New Republic. Sus exportaciones a India, Laos y Malasia se más que duplicaron; las exportaciones a Kenia, Etiopía y Nigeria se más que triplicaron. Las exportaciones solares chinas a África crecieron 176 por ciento.
En Australia, que importa casi el 80 por ciento de su gasolina y diésel, las ventas de vehículos eléctricos con batería se duplicaron comparado con marzo de 2025, y las ventas de vehículos eléctricos de Japón casi se triplicaron, según The New Republic.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, declaró recientemente: "Es una situación tan seria que ni siquiera yo puedo dormir. Corea del Sur necesita hacer la transición a energía renovable rápidamente. Si dependemos de energía fósil, el futuro será extremadamente riesgoso", según The Guardian.
En Vietnam, los planes para una nueva terminal masiva de gas natural licuado han sido archivados, y en su lugar se presentaron propuestas para un proyecto de energías renovables, según The Guardian. Una nota de investigación optimista reciente sobre el aumento de la energía solar en India de la consultora Ember sugirió que el país está logrando cambiar a renovables con un nivel más bajo de uso de combustibles fósiles que China, según The Guardian. La energía solar representó el 9 por ciento de la generación eléctrica india el año pasado, frente a solo 0.5 por ciento hace una década, mientras que en las carreteras, los consumidores indios son los principales compradores mundiales de vehículos eléctricos de tres ruedas. "La energía solar y las baterías baratas están permitiendo a India desarrollarse sin el largo desvío fósil tomado por Occidente y China", según Ember citado por The Guardian.
Pakistán ya estaba en medio de un auge de energía solar en azoteas antes de la guerra con Irán, impulsado en parte por el último shock energético en 2022, según The Guardian. Pero los grupos de expertos ahora esperan que la adopción aumente aún más a medida que los hogares se apresuran a amortiguar el golpe de los crecientes precios de servicios públicos.
En la conferencia Colombia, Francia anunció un plan "primero de su tipo" de eliminación gradual de combustibles fósiles, que apunta a la transición del carbón, petróleo y gas para 2030, 2045 y 2050, respectivamente, según The New Republic.
La carrera hacia las renovables será una bendición para China, el "electroestado" que lidera el mundo en la fabricación de paneles solares, baterías y vehículos eléctricos de bajo costo, según The Guardian. Esto presumiblemente no estaba entre las intenciones de Trump cuando desató los bombarderos sobre Irán.
Estos desarrollos no equivalen a nada parecido a una transición suave hacia un futuro de energía limpia. Los países que tienen reservas de combustibles fósiles están elaborando rápidamente planes para explotarlas, según The New Republic. Bloomberg reporta que Petroliam Nasional Bhd de Malasia, por ejemplo, "reinvertirá una ganancia potencial de precios más altos del petróleo en sus campos de gas domésticos" para intentar reducir la dependencia del país del gas natural líquido importado. Muchos países en Asia están aumentando la producción de centrales eléctricas de carbón envejecidas.
La administración Trump está recurriendo a medidas cada vez más desesperadas para evitar un futuro donde sus productos intensivos en carbono sean menos importantes, según The New Republic. El Secretario del Interior Doug Burgum ha gastado ahora casi 2 mil millones de dólares sobornando a desarrolladores para que abandonen proyectos eólicos marinos. A finales de marzo, el Departamento de Agricultura anunció que estaba deteniendo el Programa de Energía Rural para América, que ha ayudado a decenas de miles de agricultores y propietarios de negocios rurales a instalar energía solar. Los republicanos del Congreso quieren imponer una tarifa anual de 250 dólares a los vehículos eléctricos. En el extranjero, funcionarios estadounidenses están montando una presión total en la Organización Marítima Internacional para detener planes de un cuasi impuesto al carbono en la industria naviera global, según The New Republic.
La ironía es que la guerra imprudente de la administración Trump contra Irán ha impuesto un impuesto al carbono implícito que es mucho más ambicioso que cualquier cosa que la OMI pudiera esperar promulgar, según The New Republic. El cierre continuo del estrecho de Ormuz está elevando los precios de combustibles y materias primas, forzando a perforadores a detener la producción, empujando a gobiernos y consumidores por igual a considerar alternativas bajas en carbono, y poniendo en peligro lo que no hace mucho se consideraban mercados de crecimiento prometedores para empresas estadounidenses. Al intentar aferrarse a la hegemonía estadounidense y el dominio energético global, Trump podría estar terminando con ambos.