La invasión rusa de Ucrania, que cumplió cuatro años el pasado 24 de febrero, ha provocado cerca de dos millones de bajas militares entre ambos bandos, según el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington. Rusia habría sufrido hasta 325.000 soldados muertos y 1,2 millones de bajas totales, mientras Ucrania registraría hasta 150.000 muertos y entre 500.000 y 600.000 bajas, convirtiendo este conflicto en el más sangriento que haya experimentado Europa en ocho décadas.