La interrupción del suministro de fertilizantes debido a la guerra en Irán podría costar hasta 10.000 millones de comidas por semana a nivel mundial y afectará principalmente a los países más pobres, según Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, una de las mayores productoras de fertilizantes del mundo. Las hostilidades en el Golfo Pérsico han bloqueado el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, poniendo en riesgo la producción global de alimentos.