Guerra en Irán dispara precio del diésel un 55% y supera a la gasolina en Europa
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Guerra en Irán dispara precio del diésel un 55% y supera a la gasolina en Europa

El conflicto desatado tras el ataque de Estados Unidos a Irán hace más de una semana ha provocado una crisis energética sin precedentes que golpea especialmente al diésel. Mientras el barril de petróleo Brent pasó de 60 a 120 dólares, el gasóleo registra incrementos del 55% en cotizaciones internacionales, duplicando el encarecimiento de la gasolina y rompiendo la ventaja fiscal histórica del diésel en España, donde ya cuesta 1,789 euros por litro frente a 1,662 de la gasolina 95, según datos del Ministerio de Transición Ecológica.

INTERNACIONAL12 MAR 2026

El mercado energético global atraviesa una volatilidad extrema desde que Estados Unidos atacó a Irán hace más de una semana, según reporta El País. El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo ha inyectado una prima de riesgo inmediata en los mercados de materias primas, transformando lo que era una tendencia alcista moderada en el precio del petróleo en una carrera frenética por asegurar el suministro de combustible.

El barril de Brent, de referencia europea, ha pasado de cotizar en torno a los 60 dólares a rozar los 120, según la información publicada. La volatilidad domina las sesiones bursátiles, con diferencias entre el máximo y el mínimo diarios en Wall Street que han llegado a alcanzar casi 30 dólares.

La brecha entre combustibles revela distorsiones significativas en el mercado. Mientras el petróleo acumula una subida cercana al 40%, la gasolina ha aumentado en torno a un 10% y el diésel se ha disparado un 20%, duplicando el ritmo de encarecimiento en el surtidor, según explica Inés Cardenal, directora de Comunicación de la Asociación de la Industria del Combustible de España.

Las cotizaciones internacionales de productos refinados muestran una brecha aún mayor. El gasóleo ha llegado a registrar incrementos de hasta el 55%, frente al 26% de la gasolina y el 33% del Brent, según Cardenal. Estas cotizaciones internacionales son las que realmente sirven de referencia para mercados como el Mediterráneo o el noroeste de Europa.

En las estaciones de servicio españolas, el diésel ha pasado de los 1,383 euros por litro a comienzos de año a los 1,789 euros registrados el lunes, superando con creces a la gasolina 95, que se sitúa en los 1,662 euros, según datos del Ministerio de Transición Ecológica. Este sorpasso es llamativo porque, históricamente, el diésel ha disfrutado de un colchón fiscal en España de aproximadamente 10 céntimos de euro por litro menos que la gasolina. La actual crisis ha borrado esa ventaja, ya que al ser la cotización del producto refinado tan elevada, la menor carga impositiva ya no basta para mantenerlo más barato.

La debilidad estructural de Europa explica parte del fenómeno. Fuentes empresariales que piden anonimato señalan que Europa dispone de suficiente capacidad de refino para ser exportadora neta de gasolina, pero sufre un déficit crónico de gasóleo, lo que la obliga a depender de las importaciones para satisfacer su demanda interna. Gran parte de este diésel que consume el continente proviene precisamente de Oriente Próximo, una región ahora bajo la sombra de los ataques militares y la inestabilidad política, lo que deja a los mercados europeos muy vulnerables ante cualquier interrupción en el flujo de suministros.

A esta fragilidad geográfica se suma el bajo nivel de inventarios. Las reservas europeas de gasóleo se encuentran significativamente por debajo de la gasolina, lo que reduce el margen de maniobra ante una crisis de oferta y empuja los precios al alza de forma casi automática cuando asoma el temor de la escasez, según explica Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy.

La política comercial de China agrava la situación. El gigante asiático ordenó la semana pasada la suspensión de las exportaciones de combustible ante el conflicto en Oriente Próximo. Fuentes oficiales citadas por la agencia Reuters aseguraban que el Gobierno había instado a sus refinerías a frenar las ventas de productos refinados para garantizar su propia seguridad energética.

Cardenal insiste en que la decisión tiene un peso considerable en el mercado global. Aunque China importa grandes cantidades de crudo, su capacidad de refino la convierte en uno de los mayores exportadores mundiales de gasóleo. Al cerrar el grifo para proteger sus reservas internas y abordar una posible disminución en su propio suministro, retira del mercado global un volumen de producto que es vital para equilibrar los precios.

El diésel es un producto muy inelástico desde el punto de vista de la demanda. A diferencia de la gasolina, cuyo consumo puede reducirse parcialmente si el ciudadano decide usar menos el coche privado, el gasóleo es la sangre que mueve el transporte de mercancías por carretera y los sectores industriales estratégicos, donde no existe una alternativa inmediata y el consumo es difícil de recortar. En contextos de crisis geopolíticas, el diésel aumenta este papel estratégico, de acuerdo al análisis de Rafael Salas, investigador del ICAE.

La falta de elasticidad en el producto amplifica cualquier shock en la oferta. Ante la mera amenaza de desabastecimiento, los precios del diésel tienden a reaccionar con más agresividad que en otros combustibles. La volatilidad del Brent, con caídas y subidas abruptas en cuestión de horas, refleja en última instancia un mercado dominado por el miedo y la especulación geopolítica.

La Agencia Internacional de la Energía ha acordado este miércoles liberar reservas estratégicas, en la mayor intervención de la historia, para inundar el mercado y tratar de contener los precios. La OPEP también sigue de cerca el conflicto a fin de decidir si interviene en el flujo de producción. Pero mientras las refinerías europeas sigan operando al límite de su capacidad y la dependencia de las importaciones de gasóleo desde zonas en conflicto no se mitigue, el diésel continuará siendo el eslabón más débil de la cadena energética.

El efecto no se limita al transporte. También tiene impacto en el Índice de Precios al Consumo. El último avance diario del ICAE muestra que el impacto conjunto de los carburantes y la electricidad amenaza con elevar la inflación de marzo en 10,2 décimas. El análisis desglosa que el gasóleo ha repuntado un 25,6% desde el inicio de las hostilidades, lo que supone una contribución de cinco décimas a la inflación general. La gasolina, por su parte, se ha encarecido un 13,2% en el mismo periodo, aportando 2,5 décimas al IPC.

En un contexto donde combustibles y electricidad representan el 7,5% del peso total del IPC, el ICAE advierte que los precios de la cesta de la compra dependerán, en gran medida, de la duración del conflicto en el estrecho de Ormuz, cuya reapertura es vital para destensar los mercados internacionales. Los analistas advierten de que el rumbo futuro sigue siendo incierto y dependerá tanto de la duración del conflicto en Irán como de su intensidad y de la respuesta de los organismos internacionales.

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