Guinea-Bisáu se prepara para celebrar elecciones parlamentarias en un contexto marcado por la exclusión sistemática de la oposición, después de que el presidente Umaro Sissoco Embalo disolviera el parlamento en 2023 y permaneciera en el poder tras el fin de su mandato oficial en febrero de 2025. La principal coalición opositora ha sido descalificada por el Tribunal Supremo y no habrá observadores internacionales significativos para supervisar el proceso electoral.