

El candidato del Partido Nacional, Nasry 'Tito' Asfura, logra una estrecha victoria en los comicios generales del 30 de noviembre, en medio de una intensa campaña de desinformación digital que buscó manipular la percepción electoral.
Las elecciones presidenciales de Honduras en 2025 se caracterizaron por una competencia electoral extremadamente cerrada y una proliferación sin precedentes de contenidos falsos en redes sociales, según reveló un exhaustivo informe del medio La Prensa.
Según los resultados preliminares, Nasry 'Tito' Asfura, del Partido Nacional, obtuvo aproximadamente el 40,5% de los votos (cerca de 1,3 millones), superando por un margen mínimo a Salvador Nasralla del Partido Liberal, quien alcanzó el 39,2% (alrededor de 1,25 millones de sufragios).
La candidata oficialista Rixi Moncada, del partido Libertad y Refundación (Libre), quedó en tercer lugar con aproximadamente el 19% de los votos, lo que representa un significativo retroceso para el proyecto político de la actual presidenta Xiomara Castro.
El proceso electoral estuvo marcado por una intensa campaña de desinformación digital. La Prensa Verifica documentó al menos once narrativas falsas circulando masivamente en plataformas como Facebook, X y WhatsApp, principalmente orientadas a manipular la percepción de ventaja electoral.
Entre los bulos más destacados figuraron encuestas falsas atribuidas a firmas inexistentes como 'Poll HN', 'Gates Ciencia de Datos', 'Paradigma' y 'Le Vote', así como imágenes manipuladas de candidatos supuestamente votando por otros contendientes.
Un elemento adicional de controversia fue la fuerte influencia externa, particularmente del expresidente estadounidense Donald Trump, quien manifestó abiertamente su respaldo a Asfura, presentándolo como un 'baluarte contra el comunismo' en Centroamérica.
Tanto Nasralla como Moncada han denunciado irregularidades en el sistema de transmisión de datos, incluyendo interrupciones en el conteo y cambios de tendencia que generan dudas sobre la transparencia del proceso.
El sistema electoral hondureño no contempla segunda vuelta, por lo que la victoria se decide por mayoría simple. La estrecha diferencia de votos anticipa un potencial escenario de conflictividad política, con posibles impugnaciones y movilizaciones de los partidos perdedores.
Si se confirma oficialmente el triunfo de Asfura, el Partido Nacional retornará a la presidencia tras el gobierno de Xiomara Castro, en un contexto marcado por la fragmentación del Congreso y las presiones sociales por mejoras en seguridad y empleo.